Hay veces como ésta donde extraño muchísimas cosas, cosas que decidí abandonar por una u otra razón completamente personal. Aquellas veces, como ésta, las detesto con toda mi alma.
Los recuerdos son capaces de hacerme viajar por todos los matices de la tristeza hasta llegar a los más oscuros, donde ya he perdido el control, donde me dejo llevar por la angustia. Donde me detengo, envuelta por sombras incorpóreas, y me pregunto: ¿fue mi culpa?. No encuentro respuesta. No la encontraré por más que me esfuerce. ¿Acaso mis equivocaciones me llevaron a mi propia perdición?, ¿me alejaron de esas personas que tanto quise?
Realmente no lo sé.
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