domingo, septiembre 15, 2013

Ugh, hace eones que subía nada en lo absoluto. En los días pasados lo había intentado, pero la flojera y la pérdida de concentración eran demasiados. Ahora, afortunadamente, conseguí loguearme para escribir algo medianamente decente. 

Han sucedido muchísimas cosas, ya sea a nivel personal o colectivo, sobre todo durante esta semana. Ha sido una semana agotadora e histórica, por otro lado. Septiembre siempre es así, pero todavía no logro acostumbrarme a ello. Soy algo tozuda al respecto, cabe mencionar. He tenido que preparar mi mente, fortalecerla y hallar fuerza de cualquier lado para poder cargar con todas estas cosas. Michael es, por el momento, mi más grande fuente energética. Su sonrisa, su voz y sus canciones me han hecho estupendamente. 

A ver si me vuelvo más responsable con esto, ugh

domingo, julio 14, 2013

Este día ha sido, honestamente, un día de mierda. Primero hubo que enterarse del injusto veredicto hacia George Zimmerman (gran hijo de puta), al cual hallaron inocente en el caso de la muerte de Trayvon Martin, aún cuando gran parte de las pruebas iban en contra de aquél hombre; luego, en todos los periódicos digitales aparece la noticia del fallecimiento de Corey Monteith, el actor que encarnó a Finn Hudson en 'Glee'. Jovencito, apenas tenía 31 años. Trayvon también, todavía un muchacho, asesinado a los diecisiete y no obtuvo su justicia. Sus padres no obtuvieron justicia. Sí, eso no les iba a devolver a su hijo, eso no iba a borrar lo hecho por este racista descerebrado de Zimmerman, pero la justicia siempre es algo. Siempre se empieza, en estos casos, por la justicia.

El ambiente terrible se vio complementado por problemas personales, ante los cuales a veces parezco debilitarme, empequeñecerme y solamente quiero escapar. Sin embargo, eso ya es otro tema.

¿Qué decir, más de lo que ya he dicho? El racismo sigue aquí, entre nosotros. Nunca ha muerto, nunca ha sido totalmente vencido. Trayvon es uno de los tantos ejemplos, es uno de los tantos chicos que han sido aniquilados por una ideología que alcanza extremos absurdos. Él tenía una bolsita de Skittles y una botella de jugo. Igual, no importa. Lo seguirán tratando como criminal.

El que haya poseído un expediente corto, sin grandes casos, es justificación suficiente y, es más, coloca a Zimmerman en un pedestal. Zimmerman es un héroe, ha acabado con el diablo negro.

Qué ridículo.

Lo único que Zimmerman hizo fue matar a un chico inocente. 

Ahora... Dios, Corey. Siempre lo encontré tiernísimo, aunque jamás me imaginé lo que se ocultaba detrás de todo aquello; sus problemas, sus demonios. Él intentó. Corey intentó recuperarse. 

No es el hecho de que se haya perdido un personaje de televisión; perdimos a un hombrecito, a alguien que tenía toda una vida por delante. 

Lo que más duele es que Corey falleció solo, en un hotel de Vancouver. Fue repentino. 

Quizás la muerte, la mayoría de las veces, es repentina. Y estamos obligados a resignarnos a ella, a este proceso. Es algo que sucede... y a pesar de eso, escoce y continúa allí. Deja cicatrices y ciertas heridas insanables.

Se puede salir adelante, no obstante. Creo que eso es necesario.

Espero que, donde sea que estén, Cory y Trayvon y toda la gente que se ha ido, sea famosa o no lo sea, descanse en paz. Realmente deseo que estén bien, felices y cuidando a las familias respectivas desde ese lugar indescifrable.

Quiero que todo esto sea una broma. Quiero que Cory salga y desmienta esto, que sólo sean rumores. Quiero que GZ sea declarado culpable, que no camine libremente por las calles como alguien que no cometió crimen alguno.

A veces las cosas no salen como queremos, ¿cierto?

 

viernes, junio 07, 2013

Supongo que todos, o por lo menos gran parte de esta diversa comunidad cibernética, saben lo que ha estado pasando este último tiempo con Paris, que justo hace unos dos días, más o menos, intentó suicidarse. La noticia no tardó en desplazarse como pólvora por el mundo; ningún noticiero era capaz de ignorar tal anécdota, y pronto se volvió uno de los temas que más se hablaban, para bien o para mal. Y no dudo que a muchos de nosotros, los mjfans, el enterarnos de esto nos llegó como un puñetazo al estómago. 

Por mi parte, quise llorar, y cada vez que alguien me nombraba lo sucedido con Paris, me ponía nerviosa. De hecho aún lo estoy, como si yo misma estuviese cuidando a uno de los hijos de mi mejor amigo, o de alguien muy cercano. Con mis amigas hemos conversado escuetamente sobre la muchacha, a ellas les ha llamado la atención y yo me he mostrado apenada. La aproximación del 25 de Junio, y el juicio actual contra AEG, no ayuda en absolutamente nada.

Siempre noté a Paris, en las pocas fotos que opté ver de los chicos, como una personita alegre. Sonreía y se le veía unida a sus hermanos, y a pesar de todo lo que la pobre estaba viviendo, se mantenía fuerte. Cuando ella hablaba en algún talk show, cuando se mostraban sus tweets o similares, ella se me hacía una mujer, una chica madura y centrada y de actitud avanzada para su edad. Pero ella no tenía por qué mostrarse triste, pese a que sí lo estuviera, y gracias a sus manifestaciones de madurez y fortaleza nos olvidamos de que todavía es una niña, una adolescente, y que realmente le estábamos exigiendo mucho. A los tres les estábamos exigiendo mucho

Me preocupa. He pedido por ella, he pedido por la familia, sin importar mi escasa religiosidad. Hay veces en que me gustaría hacer algo, algo por ellos, para hacerles felices y hasta me encantaría despertarme y saber que la muerte de Michael no fue nada más que un sueño. Pero no es así. Es la realidad, y aunque no es imposible demostrarles mi apoyo, es demasiado complicado. Y eso me hace sentir inútil. 

Y lo que más me enfurece es la gente limitada, cruel, superficial y sin escrúpulos que no logra cerrar la boca o alejar los dedos del teclado. Porque poseer opinión distinta es una cosa, y burlarse de una niña que tiene depresión e intentó quitarse la vida, es otra. El suicidio no es un chiste. La depresión no es un chiste, y la muerte tampoco lo es. Dudo de que Paris haya llamado a una suicide hotline por la pura causa de querer llamar la atención. Nadie sabe con exactitud qué es lo que está deprimiendo a Paris, nadie sabe cómo está la situación dentro del círculo Jackson, y nadie sabe cuán dolorosa es la pérdida para estos tres muchachos. Serán cuatro años, pero el perder a un ser querido, a tu padre, a manos de un negligente con tendencias a ser imbécil, duele. Ni siquiera sabemos si Paris no ha pasado por bullying o si ningún compañerito pasado de listo y queriendo ser gracioso se haya burlado de ella, porque en esta época una enorme fracción de la sociedad se encuentra más descerebrada que nunca y el respeto por el otro ha sido enviado a rincones oscuros e inaccesibles. ¿Por qué no escuchamos a Mike, aunque sea una vez, y entendemos por fin el mensaje de "prejudice is ignorance"? Lo único que se está haciendo es juzgarla de una manera terrible y equívoca. 

Lo que más deseo es que Paris se mejore, que se haga lo que se tenga que hacer y que ella encuentre la estabilidad que requiere, porque sé qué es tener depresión, y yo misma he sido diagnosticada con ansiedad, y pese a que no hemos vivido lo mismo, puedo comprenderla aunque sea un poquito. Espero, también, que toda la familia olvide las riñas pasadas y le dé todo el amor posible, porque se lo merece. Que los hermanos se mantengan unidos y que sepan que, pase lo que pase, su papá va a estar allí, a su lado, cuidándolos y amándolos como siempre. 


lunes, abril 22, 2013

Siempre está ese día donde basta con mirar una foto de Michael, cualquiera, y lo único que se te cruza por la cabeza es Dios mío, eres hermoso. Pero va más allá de eso, de una belleza simple, del atractivo de este hombre. Te sientes confundido, feliz y apenado, y experimentas una sensación extrañísima, como una punzada que luego sube. Es calor y escalofrío al mismo tiempo. Lo miras; después, ya ni siquiera sabes qué decir, porque ninguna palabra te alcanza. Solamente deseas reírte y llorar, como un canto peculiar a los años durante los cuales este hombre compartió la vida, quieres amarlo más que nunca y abrazarlo. Y lo haces, lo amas. Pero te duele, porque no tienes la posibilidad de decírselo. Claro, cabe la creencia de que quizás él lo sabe, de hecho, desde ese sitio magnífico donde se encuentra; sin embargo, te gustaría verle el rostro mientras se lo dices. Porque él ha pasado mucho. Te hubiese gustado, aunque sea, quitarle un poco del dolor que llevaba por dentro. 

Quiero llorar. No lo sé, no estoy triste. No sé si llamarlo melancolía; lo extraño, sí creo solemnemente que él está mucho mejor, está por fin feliz, es sólo que lo hecho de menos, contando con el sardónico factor de que nunca llegué a conocerlo. No, lo conocí, lo conozco, a través de su música y su voz preciosa, sus escritos y sus tonterías graciosas. Todo reside en eso, en conocerlo y no conocerlo. Sé como es, pero desconozco su aroma y su tacto. Ni idea qué duele más. 

Lo amo. Amo a Michael, mucho. Tanto que a veces duele, escoce, pero sé que mi persona sería distinta si no fuese por él. No dudo, tampoco, de que no estaría tan feliz de no ser por él. La gente que lo ignora, que le es indiferente y la que lo detesta, se pierde demasiado. 

Mi estilo está pobre, de eso sí que me encuentro segura. Las palabras intentan salir a la misma vez, chocan, se estancan y sale algo ininteligible. Esto suede al sentir algo así de fuerte. Mi cerebro rompe metafóricamente su sistema, y uno intenta plasmar las emociones, sin raciocinio ni sentido alguno.

Como un telar mal creado. 


sábado, marzo 30, 2013

No puedo creer, en serio me niego a creer, todo el conflicto bélico entre Corea del Norte y del Sur, y las amenazas hacia Estados Unidos. Es algo más allá que un miedo común hacia el ambiente de las guerrillas; me siento rabiosa. Ahora todos los encuentrazos armados, toda la muerte plasmada en la historia vale mierda, porque nunca aprendemos de nada. La guerra siempre va a ser la solución; que mueran soldados y gente inocente es un honor a la patria, no un puto genocidio hacia ambas partes. Espero, a pesar de que realmente sea un pensamiento bastante ingenuo e iluso, que alguno de esos países, o aquellas tierras que piensan excitadas sobre meterse a pelear, se den cuenta de la equivocación garrafal que se comete. 

sábado, marzo 23, 2013

Mi nombre es Khan

Ha pasado tiempo, unos cuántos meses quizás, desde que no hago una recomendación debida y relevante. Puedo culpar a mi pereza, como también puedo señalar con el índice a la notable decadencia cinematográfica, por no decir artística, que se está sufriendo ahora. Porque sí hay películas con efectos estupendos, pero no encuentro muchas cosas que me interesen, aparte de Silver Linings Playbook, No o Les Misèrables. De ahí no paso. 

No hablemos, tampoco, de mi falta de dinero para ir al cine. 

Sin embargo tenía unas películas (o peliculones) "guardadas", listas, esperando a que hablara de ellas aquí, en este blog extraño. Una de ese grupo es My Name is Khan, estrenada en 2010 y Bollywoodense. Y ha sido, aparte de un disfrute visual (sin efectos de última generación, simple, pero hermosa), una de esas historias que te llegan al alma, a todas partes; la historia, las actuaciones, la narrativa, no hay nada que te recuerde que es sólo un conjunto de escenas. No me atreveré a decir que es perfecta, pero se acerca, subjetivamente, por mucho. 

Rizwan Khan (Shahrukh Khan) es un musulmán con síndrome de Asperger que, después de la muerte de su madre, se muda a San Francisco junto su hermano. Un día conoce a Mandira (Kajol), una mujer y madre hindú divorciada que trabaja como peluquera. Ambos, de ese modo, comienzan una relación de amistad hasta que Khan le pide que sea su esposa. Al principio Mandira se muestra reacia y le da una apuesta; si la cumple, se casarán. Khan gana y se realiza su matrimonio. Viven felizmente él, Mandira y su hijo, Sameer, de seis años por ése entonces.

Hasta que, ya en 2001, sucede el atentado contra Las Torres Gemelas, que marca el inicio del infierno no sólo para la familia de tres, sino para todos los musulmanes en Estados Unidos, ya que se les culpa como represalia por la participación de Al Qaeda, grupo terrorista del Medio Oriente. El racismo y el prejuicio lleva a que ocurra un hecho trágico en torno a la vida de los protagonistas, obligando a Khan a viajar alrededor de EE.UU, ya que le hizo una promesa a su esposa: hablar con el presidente y decirle que no es un terrorista. 

Hubo unos pequeños momentos, pequeñísimos, con los cuales no concordé. Pero, a pesar de esos detalles, me encantó. Tanto Shahrukh como Kajol son actorazos; los trozos que deben ser emotivos, que deben hacer que aunque sea los ojos se te nublen, lo hacen. Personajes bien hechos, buena estructura, es larguísima sí (dos horas y pico), pero no se te hacen impasables. Lo otro destacable es que no muestran a los estadounidenses como cerdos diabólicos; hay gente mala y gente buena, ninguna otra diferencia diría la madre del protagonista, y con razón. La gente mala es mala, la buena, es buena. No importa su nacionalidad, credo, inclinación u origen, mucho menos sus enfermedades mentales. Hay racistas, ignorantes, corruptos, insensibles en todas partes, al lado de la gente que hace el bien. 

Podrían buscarla en google, está para descargar en español latino y subtitulada, creo. Online, ni idea. Nunca la he visto en "físico", así en DVD para alquilarla, pero dudo que se haya vuelto inexistente, a pesar de los años. 

Una frase:

"Mi nombre es Khan, y no soy terrorista." 

sábado, marzo 16, 2013

Sexo, sexo.

Este año escogí formar parte del taller de Muralismo y Graffiti, y ayer tuvimos la primera clase. El principio fue más que nada algo teórico, ésas introducciones que siempre te hacen falta para realmente unirte a la forma práctica, pero como nos quedó tiempo decidimos salir a ver unos cuántos graffitis. Valparaíso, cabe decir, es casi un museo artístico-callejero. Lo malo es que uno está tan acostumbrado a vivir rutinariamente en lugares de susodicha índole que no se da cuenta. No los aprecia y los ve como algo cotidiano, que va a estar ahí y punto. El Viernes fue distinto. Por fin me dí el trabajo, o mejor dicho el placer, de decodificar cada uno de esos murales y graffitis bellísimos, pintados a partir de ideas ingeniosas que te llegan ante las necesidades espirituales. Eso sí, vi uno que, a pesar de ser "simple" y que a muchos hubiese podido parecerle indigno, todavía me hace eco dentro de la cabeza. Y mis dedos ronronean, pidiéndome escribir. Escribir, estoy sedienta de escritura y uniré todas mis ideas, usaré esto, para liberarme. 

La obra en cuestión trataba sobre la masturbación femenina. No había ninguna crítica explícita, ninguna frase que reclamara a una sociedad ya casi muda y sorda. Sin embargo, estaba allí. Una mujer tocándose de manera propia e íntima, normal. Autodescubriéndose, flotando en el sexo. Porque el masturbarse no es solamente de hombres y me asusta que muy pocos de mis compañeros sepan eso. Un día, durante una clase de educación psicológica y sexual, nos preguntaron si todos sabíamos que las chicas también podían "tocarse a sí mismas". Masturbarse, diciéndolo de un modo sin tapujos ni timideces innecesarias. Fui una de las pocas que sabía. Así está, por lo menos, Chile. Probablemente así esté también el mundo. Porque las mujeres, nosotras, podemos votar y tener opinión, podemos ocupar cargos públicos y ya se nos respeta mucho más que antes; pero referente al sexo, a nuestro sexo, a nuestro hambre estamos obligadas a cohibirnos. A ser sexualmente sumisas, porque si no lo eres te toman por puta o por zorra y te arruinan la vida. Y, vamos, que no nada más los hombres tienen ese pensamiento retrógada. Las mujeres pueden ser bien machistas e hipócritas, porque algunas se llaman feministas y ahí están, degradando a otras por no caber en sus ideas y bocetos.

No voy a mentir, también es posible de que yo sea cínica y bastante hipócrita, porque mi punto de vista sobre la liberación sexual femenina se pierde al ver a una mujer semidesnuda en la portada de una revista, mostrando culo y senos y gestos obscenos. No me gusta. La sexualidad la veo secreta, aunque presente. Es tu acto, a los demás no les interesa. Pero ya lo tomaremos como otro tema, que después serpenteo por conceptos y ejes y pierdo el tópico. 

Claro, lo dice la que intentaba minutos antes escribir porno. Ejem, ejem.

Las mujeres no somos siempre inocentes y, como diría una excelente escritora llamada Mordaz, no olemos a flores. Si el hombre tiene pensamientos "sucios", date cuenta que nosotras también (esto es común para los que conforman el MJFandom, es regla general saber que las 'féminas' pueden ponerse muy, MUY cachondas y no arrepentirse). Queremos, deseamos. También las mujeres aprecian sus pechos, o la cintura, o cualquier parte del cuerpo, de su cuerpo, del cuerpo del que todos somos dueños individuales y nadie tiene la suficiente influencia como para controlarlo. A veces esa anatomía nos resulta casi mística, milagrosa y admirable. Sentir cosas así no es pecado, discúlpenme. Desear al sexo opuesto o al mismo sexo, o desear ambos, no es pecado. 

El sexo me sabe poético, pero, asimismo, me parece llano. Sin vueltas. A veces escribo sobre el acto, sobre las lobas que se visten de hienas y los lobos, y no me avergüenzo. Podré parecerte repugnante, una depravada de escasos escrúpulos. De acuerdo. Esta mente es mía, esta boca es mía, y los dedos también me pertenecen. 

No somos caperucitas rojas*. No tenemos una flor ni una cueva sagrada entre las piernas. Esas son chorradas.






*Inspiración sacada de un cuento de dos partes escrito por la anteriormente nombrada Mordaz, en livejournal. "La loba roja", se llama. Pondría los links pero me da flojera.