Durante el día de ayer me abstuve rotundamente de presenciar el juicio contra Murray, luchando para mantener mi postura e ignorar aquél tema que a veces me resulta desagradable. Desafortunadamente, la curiosidad es una de las cosas que me caracteriza, y acabé por leer información algo burda respecto a lo dicho.
Siento esta espera cada vez más angustiosa, y la bella resolución en serio lejana. ¿Cuándo llegará el día en que la verdad absoluta prevalezca ante todo, y finalmente se nos conceda aquélla justicia tan deseada para nuestro querido Michael?
He tenido, gracias a ésto, un lío dentro de mi cabeza. ¿Acaso nuestras fuerzas serán las suficientes como para vencer al final? ¡No lo sé, no lo sé! Y eso es lo que me causa una inmensa frustración. El no saber que pasará después. El no saber qué jugadas tiene la defensa de Murrar bajo las mangas.
No he llorado, y me enorgullezco de mí misma por esto, pero, de todos modos, existe algo que me impulsa a desahogarme, a que las lágrimas intenten escapar. Por supuesto, no me dejo ganar por mis estúpidos impulsos. Mas, ¿continuaré de esta forma por mucho más tiempo? Tan sólo quiero recostarme y no pensar. Olvidar todo. Tratar de ignorar. Quiero dormir, dormir por días enteros, hasta meses, y despertar cuando esto se termine.
miércoles, septiembre 28, 2011
sábado, septiembre 17, 2011
"Vete" ordenó el hombre entre dientes. Su figura era maciza e imponente, como un muro que le protegía de todos los peligros. "Vete, antes de que sea tarde".
Y él se fue, sintiéndose un pequeño insecto; sintiéndose insulso; sintiéndose despreciablemente miserable. Lo último que logró divisar segundos antes de emprender su marcha cobarde fueron los ojos de su víctima. Ojos negros. Ojos sin vida.
—o—
Lo escribí durante la clase de gimnasia. Lo sé, es una locura, y no tiene sentido alguno, pero, ¿qué va? Los escritores no deben preocuparse del sentido o las palabras.
Y él se fue, sintiéndose un pequeño insecto; sintiéndose insulso; sintiéndose despreciablemente miserable. Lo último que logró divisar segundos antes de emprender su marcha cobarde fueron los ojos de su víctima. Ojos negros. Ojos sin vida.
—o—
Lo escribí durante la clase de gimnasia. Lo sé, es una locura, y no tiene sentido alguno, pero, ¿qué va? Los escritores no deben preocuparse del sentido o las palabras.
Come stop your crying
It will be all right
Just take my hand
Hold it tight
I will protect you
from all around you
I will be here
don't you cry
For one so small
You seem so strong
My arms will hold you
Keep you safe and warm
This bond between us
can't be broken
I will be here
don't you cry
'Cause you'll be in my heart
Yes, you'll be in my heart
From this day on
Now and forever more
You'll be in my heart
No matter what they say
You'll be here
In my heart, always
Why can't they understand
the way we feel?
They just don't trust
What they can't xplain
I know we're different but,
Deep inside us
We're not that different at all
And you'll be in my heart
Yes, you'll be in my heart
From this day on
Now and forever more
Don't listen to them
'Cause what do they know?
We need each other
to have, to hold
They'll see in time
I know
When destiny calls you
You must be strong
I may not be with you
But you've got hold on
They'll see in time
I know
We'll show them together
'Cause you'll be in my heart,
Believe me, you'll be in my heart
(I'll be there)
From this day on
Now and forever more
Ooh, you'll be in my heart
(you'll be here in my heart)
No matter whay they say
(I'll be with you)
You'll be here in my heart
(I'll be there)
Always
Always...
I'll be with you
I'll be there for you always
Always and Always
Just look over your shoulder,
Just look over your shoulder,
Just look over your shoulder,
I'll be there,
Always.
jueves, septiembre 15, 2011
Aunque a veces intente ocultar aquella parte fastidiosa de mi forma de ser, es innegable que soy de naturaleza sensible, demasiado, diría yo. Puedo decir, sin exagerar, que antes lloraba por la mayoría de las cosas, un comportamiento que me parece vergonzoso, y suficiente para llenarme a mí misma de reproches. Ahora he cambiado esos hábitos espantosos. Me siento sensible a cosas más importantes, como por ejemplo la situación actual del mundo. No, no la economía; las guerras. Esos violentos combates que se están llevando a cabo en Lybia, en Palestina, donde a gente inocente se le es arrebatada la vida en un pestañear de ojos, donde se gastan el dinero para armas, pero no para alimentos, medicinas ni hogares. ¿Por qué aceptamos con tanta facilidad al odio?, ¿por qué lo preferimos antes que al amor, si el amor es hermoso? Llevo casi dos días aguantando el llanto, derramando sólo lágrimas traviesas que consiguen escaparse de mis ojos. Me gustaría tanto poder olvidar todas las heridas que han quedado cicatrizadas en la historia, pero tenemos una especial costumbre de avivarlas, de volver a abrirlas y dejar que sangren durante largos años. La bondad es inherente en el hombre, al igual que la violencia. Lamentablemente, siempre escogemos la segunda, ocultando la primera en una especie de calabozo que jamás abriremos. Somos capaces de amarnos, sin embargo, muchos prefieren parecer unas bestias sin corazón.
A los profesores no puedes decirles nada, ni siquiera con aquel respeto que es difícil de demostrar a ciertos docentes que lo único que necesitan es un buen golpe. Si les presentas tu forma de pensar y tu desacuerdo con sus opiniones, te juzgan de insolente; si callas, te juzgan de ignorante, o de "niña ejemplar"; si estás exhausta, te tratan de perezosa. ¡Uf! ¡Me crispan los nervios! ¿Tanto les cuesta cerrar sus bocas sólo por un instante? ¡No, jamás escuchan! Nosotros debemos oírlos con atención, merecemos una reprimienda cuando hablamos de más, pero ¿Y ellos? ¡Son la gente más caprichosa del mundo!
martes, septiembre 06, 2011
Me encantaría que a parte de las matemáticas, el castellano, las ciencias, el inglés y la historia, existiera una asignatura especial, aquella que te enseñe respecto a la hermosura de la naturaleza, la pureza que se encuentra en cada uno de nosotros, que somos mucho más que seres con comportamientos generalmente monstruosos, habitualmente indiferentes hacia el dolor, el sufrimiento de los demás, que enseñe lo bello que es amar. Según mi punto de vista, las lecciones, los contenidos que los maestros ya nos ofrecen y que nosotros aceptamos (algunos por voluntad propia; otros por obligación) nos serán, sin duda alguna, en verdad necesarios para la construcción de nuestro futuro, serán los cimientos que se fortalecerán con el tiempo; sin embargo, la enseñanza de valores, de apreciar más lo elemental, de alejarse de las cosas materiales y no tenerles un "cariño" tan absurdo también me parece fundamental. No habrían exámenes ni calificaciones, porque todo dependerá de nosotros mismos. Tendremos dos caminos para escoger: cambiar, ser mejores, o quedarnos clavados en la mediocridad, en la falta de modales y nuestra mentalidad contaminada con tanta basura actual, con tantos problemas que suceden alrededor de todo el mundo.
Me ha tocado conocer gente muy hábil, capaz de resolver cálculos rápidamente, de nombrarme hechos históricos como si le hubiera preguntado los nombres de sus mascotas, pero que escasean de buenos valores, que son, diciéndolo con toda mi sinceridad, una porquería. Son racistas, xenofóbos, homofóbos, hasta amantes de la guerra y la violencia. Quizás tenga que ver con la falta de madurez, quién sabe; mas, muchísimas personas han olvidado la importancia de ser honestos, leales, comprometidos, perseverantes y tolerantes. El amor por lo esencial, por esos detalles pequeños, pero hermosos, ¡eso lo han ignorado! El amor por la libertad, por la capacidad de reírnos, de jugar, de hacer bromas, de salir a fiestas o de hasta bostezar. ¿Dónde ha quedado éso?
Me niego rotundamente a ser profesora: no poseo la paciencia suficiente, ni tampoco las ganas. Seré escritora, lo tengo decidido, y gracias a eso me dedicaré a educar a los niños, a los jóvenes para que amen a los demás, para que no repitan todos nuestros errores, desde los más "pequeños" como el bullying o el maltrato escolar hasta los gigantescos, como las guerras civiles. Soy una persona soñadora, increíblemente soñadora. Tal vez algunos sueños no alcance a cumplirlos, pero éste sí que lo llevaré a la realidad, cueste lo que me cueste.
Me ha tocado conocer gente muy hábil, capaz de resolver cálculos rápidamente, de nombrarme hechos históricos como si le hubiera preguntado los nombres de sus mascotas, pero que escasean de buenos valores, que son, diciéndolo con toda mi sinceridad, una porquería. Son racistas, xenofóbos, homofóbos, hasta amantes de la guerra y la violencia. Quizás tenga que ver con la falta de madurez, quién sabe; mas, muchísimas personas han olvidado la importancia de ser honestos, leales, comprometidos, perseverantes y tolerantes. El amor por lo esencial, por esos detalles pequeños, pero hermosos, ¡eso lo han ignorado! El amor por la libertad, por la capacidad de reírnos, de jugar, de hacer bromas, de salir a fiestas o de hasta bostezar. ¿Dónde ha quedado éso?
Me niego rotundamente a ser profesora: no poseo la paciencia suficiente, ni tampoco las ganas. Seré escritora, lo tengo decidido, y gracias a eso me dedicaré a educar a los niños, a los jóvenes para que amen a los demás, para que no repitan todos nuestros errores, desde los más "pequeños" como el bullying o el maltrato escolar hasta los gigantescos, como las guerras civiles. Soy una persona soñadora, increíblemente soñadora. Tal vez algunos sueños no alcance a cumplirlos, pero éste sí que lo llevaré a la realidad, cueste lo que me cueste.
Me parece graciosa la hipocrecía de cierta gente, sobre todo mis más cercanos. Bueno, como verán, los encuentros con personas que presentan éstas características que generalmente me causan una extraña furia que crece dentro de mi pecho, se expande como un globo por otros rincones de mi organismo y finalmente, intento por todos los métodos existentes de apaciguarla, de no expresarla, de ignorar, son frecuentes, están a la orden del día por más que yo no lo desee, por más que me vuelva una profesional en el arte de la indiferencia. Hoy he sido víctima de uno de sus encuentros. A pesar de que es algo realmente estúpido, aquel comentario es ése detallito que me hace ver lo que en verdad son mis amigas. Personas que se aprecian, pero que te critican como si sus vidas dependieran de ello. Lo peor es que muchas veces no aceptan comentarios ajenos respecto a sus costumbres o qué sé yo. Vuelvo a decirlo (Ya parezco un loro, repitiéndolo todo una y otra vez), las quiero, pero ¡Aaagh! Me encantaría darles un bofetón sólo por una vez, aunque sea una. Me gustaría hacerles entender que no son perfectas. Desafortunadamente, yo soy "la chica que da consejos, que pretenden oírla, pero en realidad nadie la oye".
domingo, septiembre 04, 2011
Chile, indudablemente, ha sido víctima de una de las más grandes tragedias. Hemos perdido a veintiún personas que viajaban en la avioneta CASA 212 de la Fach para levantar a todo el archipiélago de Juan Fernández, una de las zonas devastadas por el terremoto y posterior tsunami ocurrido el veintisiete de Febrero del año pasado. Veintiún personas que entregaron todo para auxiliar a su país sin pedir nada a cambio, veintiún personas que, sin importar a qué se dedicaban o cuánto era el dinero que poseían, no dudaron en ningún momento en participar en el "Desafio levantemos Chile" ni en emprender un viaje que tal vez sería el último. Son veintiún personas admirables que siempre vivirán en todos nuestros corazones, veintiún ejemplos de compromiso y amor hacia el prójimo, veintiún ángeles que se unen a la casa de Dios para gozar de una mejor vida.
Seguramente aquellas familias no encontrarán jamás el consuelo, pero deseo que reciban nuestro cariño y nuestras condolencias. Deseo que esta unión continúe, porque nos hemos unido para conmemorar a éstas buenas personas que lamentablemente perdieron la vida por un país que ha sufrido mucho, pero aún así no se ha dejado vencer por la adversidad. ¿Por qué deben suceder tragedias para que finalmente comprendamos el mensaje de amor?, ¿Acaso tendrán que suceder mil tragedias más para que dejemos de odiarnos, de pelear por asuntos estúpidos? Somos personas increíblemente fuertes, pero nuestra ignorancia nos ciega y nos convierte en demonios despiadados, indiferentes al sufrimiento de los demás. ¿Por qué no nos contagiamos del entusiasmo, de aquel sueño, del amor que llevaban esas veintiún personas?
Muchas personas dicen que cada vez que una persona fallece, una estrella se apaga; sin embargo, confío en que esta noche habrán 21 estrellas brillando intensamente.
Buen viaje hacia el cielo.
Seguramente aquellas familias no encontrarán jamás el consuelo, pero deseo que reciban nuestro cariño y nuestras condolencias. Deseo que esta unión continúe, porque nos hemos unido para conmemorar a éstas buenas personas que lamentablemente perdieron la vida por un país que ha sufrido mucho, pero aún así no se ha dejado vencer por la adversidad. ¿Por qué deben suceder tragedias para que finalmente comprendamos el mensaje de amor?, ¿Acaso tendrán que suceder mil tragedias más para que dejemos de odiarnos, de pelear por asuntos estúpidos? Somos personas increíblemente fuertes, pero nuestra ignorancia nos ciega y nos convierte en demonios despiadados, indiferentes al sufrimiento de los demás. ¿Por qué no nos contagiamos del entusiasmo, de aquel sueño, del amor que llevaban esas veintiún personas?
Muchas personas dicen que cada vez que una persona fallece, una estrella se apaga; sin embargo, confío en que esta noche habrán 21 estrellas brillando intensamente.
Buen viaje hacia el cielo.
sábado, septiembre 03, 2011
¿Decepción?
Para mí, es terrible cuando alguien te decepciona, pero es mucho más horroroso cuando tú decepcionas a alguien, sea quien sea. No ha sido por algo "grave", aunque en mi definición lo que sucedió fue gravísimo; sin embargo, otra gente lo clasifica como algo que les ha sucedido a todos. Yo ya no sé qué pensar, lo único que si sé, es que sólo con una palabra muy utilizada me han tirado el orgullo por los suelos. Tal vez no sea eso lo que realmente me contagió de un sentimiento que no sufro con frecuencia, mas, cuando lo sufro, me parece horrendo, increíble; quizás sea el mero hecho de que, por decirlo así, le fallé a alguien y también me fallé a mí misma, sea o no mi culpa.
Se preguntarán de qué hablo, ¿cierto? Lo explicaré: tuve un 4,9 en una asignatura que me iba bastante bien. Me sorprendió porque... ¡estudié! Puse la atención necesaria en todas las clases, a pesar de que lo que estábamos viendo tenía un enorme efecto somnífero en mí. Me prometí mejorar no sin antes cuestionarle a mi profesora respecto a lo ocurrido. Cuando llegó el momento de hablar lo único que recibí de ella fue: "Me decepcionaron", refiriéndose a otro compañero mío que también obtuvo una calificación baja, aunque, ¡todos la obtuvieron! La calificación más alta fue un 5,4 (A todo esto, hablo en calificaciones chilenas). Ya van dos veces que una profesora me dice éso. Mi mamá dijo que me calmara, que no era mi culpa en lo absoluto, que hay días buenos y malos.
Ahora creo que deberé luchar sólo por la gente que siempre está allí a pesar de todo, la que no ha perdido la fe en mí, porque si por una sola calificación baja me dicen que los decepcioné... sé que no podré contar con ellos nunca.
Se preguntarán de qué hablo, ¿cierto? Lo explicaré: tuve un 4,9 en una asignatura que me iba bastante bien. Me sorprendió porque... ¡estudié! Puse la atención necesaria en todas las clases, a pesar de que lo que estábamos viendo tenía un enorme efecto somnífero en mí. Me prometí mejorar no sin antes cuestionarle a mi profesora respecto a lo ocurrido. Cuando llegó el momento de hablar lo único que recibí de ella fue: "Me decepcionaron", refiriéndose a otro compañero mío que también obtuvo una calificación baja, aunque, ¡todos la obtuvieron! La calificación más alta fue un 5,4 (A todo esto, hablo en calificaciones chilenas). Ya van dos veces que una profesora me dice éso. Mi mamá dijo que me calmara, que no era mi culpa en lo absoluto, que hay días buenos y malos.
Ahora creo que deberé luchar sólo por la gente que siempre está allí a pesar de todo, la que no ha perdido la fe en mí, porque si por una sola calificación baja me dicen que los decepcioné... sé que no podré contar con ellos nunca.
Orgullo
No importa lo que digan respecto a mi país o qué intenten hacer para llevarlo a la decadencia, siempre estaré orgullosa de haber nacido aquí, más allá de cuánto dinero poseamos en nuestro poder o cómo sea la mayoría de nuestra gente, aquellas personas que siguen modas inservibles; somos fuertes. Chile es un país fuerte que ha superado cada una de sus tragedias, que ha sido puesto a prueba y que ha logrado volverse a levantar. Que, aparte de estar lleno de talentos que lamentablemente la gente no se ha dado la oportunidad de descubrir, presume de una fuerza maravillosa que tal vez otros paises no tienen.
Primero fue el terremoto del 27 de febrero; luego el derrumbe de la mina de San José y el rescate de los 33 mineros; el gran problema que envuelve a la educación; y finalmente, al accidente en el archipiélago de Juan Fernández con la avioneta CASA 212 de la Fach. Seremos como seremos, muchos podrán decir un sinfín de cosas respecto a mí por ser chilena, pero me da lo mismo. Estoy increíblemente honrada por ser así, por tener a Chile en mi sangre, en mi corazón. Jamás podrán arrebatarme aquel honor, aquel orgullo.
Ahora nos queda ser optimistas y esperanzados. Tal vez no hayan sobrevivientes, pero pase lo que pase, no debemos dejarnos vencer por la adversidad.
Primero fue el terremoto del 27 de febrero; luego el derrumbe de la mina de San José y el rescate de los 33 mineros; el gran problema que envuelve a la educación; y finalmente, al accidente en el archipiélago de Juan Fernández con la avioneta CASA 212 de la Fach. Seremos como seremos, muchos podrán decir un sinfín de cosas respecto a mí por ser chilena, pero me da lo mismo. Estoy increíblemente honrada por ser así, por tener a Chile en mi sangre, en mi corazón. Jamás podrán arrebatarme aquel honor, aquel orgullo.
Ahora nos queda ser optimistas y esperanzados. Tal vez no hayan sobrevivientes, pero pase lo que pase, no debemos dejarnos vencer por la adversidad.
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