Hay algo que no me gusta de tan particular celebración, y quizás a muchos pueda parecerle estúpido. O hippie, según ignorantes. ¡Todos aman a Chile durante Septiembre! ¡Todos dicen que Chile es el mejor durante Septiembre! Sin embargo, el resto del año... este país se vuelve otra vez una cagada. Que hay otros lugares mejores. Que el gobierno, que los carabineros, que no-sé-qué. Absolutamente todo está mal, está peor, está horrible. ¿Pero qué hacen ellos para intentar mejorarlo? ¿Culpar a alguien de más arriba? ¿Limpiarse las manos? ¿Esperar a que alguien venga y lo repare? ¡Nada! Por eso el país va como un tren descarrilado. Porque la gente no desea cambiarlo por sí misma; cuando dicen "quiero un país mucho mejor", en vez de luchar por el cometido, se van al extranjero. O, en los peores casos, ignoran lo que sucede. ¡Es facilísimo reclamar y enculpar! Se vuelve complicado el hacer nuestros pedidos realidad, no obstante. Es sencillo golpear y hacerse la víctima. Y luego hablar de paz. Yo pensaba lo mismo cuando me regañaban por no querer entonar el himno. Que me sentía muy poco orgullosa de donde había nacido. ¿Pero qué hice para cambiar? De nuevo, nada. Esa es una de las razones por las cuales deseo ser diferente a mis compañeros o gran parte de mi entorno. Estoy ansiosa por ayudar a mi país y darle otra perspectiva. Que lo conozcan no sólo por sus negatividades; la educación, la violencia. Que se atrevan a descubrir sus hermosas tradiciones, que tenemos mucho por entregar. Mucho talento tras tanta farándula. Mucho pensamiento tras tanta golpiza y manipulación. Que somos fuertes, y a pesar de todo, no tenemos tanto que envidiar.
domingo, septiembre 16, 2012
¿Alguna vez les ha pasado que no desean perder a una persona por nada del mundo? A mí sí, porque esa personita es una de las mejores que he conocido jamás. La forma en que lo conocí fue la más loca, y lo que vivo con él es más loco aún. Pero me encanta. Soy realmente feliz. Sí, es un él, sin embargo no se trata de un novio o algo semejante; viendo las circunstancias, no me encuentro lista emocionalmente para ello, quizás. Hablo de mi amigo. Ese tipo que se parece tanto a mí, aún cuando nos encontremos lejos. Que nos reímos, lloramos juntos, le cuento cosas, me acusa y si es necesario, me regaña. Tengo amistades increíbles; compañeras, mi mejor amiga que amo, mas él posee esa cosa. Esa cosa que me es imposible definir. Como él. Me es difícil poder describirlo con una sola palabra. Lo quiero muchísimo, y le deberé durante mil años todo lo que ha hecho por mí.
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