—Espero
recordar como se hace esto… —y luego de un suspiro, exclamó: —Aliquam Vitae.
Las flores, al ser tocadas por el hechizo,
se enderezaron y sus pétalos, ahora de un rejuvenecido color violeta,
regresaron a ellas. Anne no pudo evitar sonreír con satisfacción, sobre todo al
ver el sutil gesto de sorpresa en el rostro de Michael. Por lo menos el chico no
era de emociones del todo amargas. Fragmento de mi novela "Hasta el final".