Me hubiera gustado dedicarte más tiempo en este día, pero los deberes son como una jaula que no me deja salir, que me prohibe mi tan ansiada libertad. Pero bien sabes que no me he olvidado lo que significa esta fecha en especial para todos nosotros, tus fans y familiares, ¿verdad? Me he mantenido todo el día pensando en ti, intentando darte mi humilde obsequio para agradecerte todo tu cariño, aunque lo planeé como algo "secreto". La idea me salió como las reverendas, porque la mayoría de mis amigas acabaron leyéndolo. Naah, como si me importara. No es hora para hablar de mis planes fallidos o el escaso tiempo libre que me queda gracias a cierta personilla, es hora para hablar sobre tí, sobre el ángel que nació un 29 de Agosto hacía ya 53 años. Aquel pequeño niño de ojos puros, sonrisa tímida y mejillas rebosantes que se ganó nuestro corazón, que nos hace sonreír cada vez que estamos tristes, que nos llena de esperanza y de fe. Aquel mensajero que le entregó todo el amor a los niños sin importarle lo que los ignorantes dijeran, aquel hombre que siempre se mantuvo fuerte por sus hijos, por su familia y por sus fanáticos de todo el mundo. Que hoy en día aún sigue siendo el indiscutible Rey del Pop, y el Rey del Amor. Sé que no es mucho, pero también sé que tienes la seguridad que lo hago con todo mi cariño, con todo el cariño que poseo hacia ti. Me siento dichosa y agradecida contigo. Aquel agradecimiento se comparte alrededor del mundo. Nos sentimos agradecidos por el amor que nos entregaste y que nos continúas entregando, por todas aquellas ocasiones que, de alguna manera, intentas demostrarnos que sólo tu cuerpo se ha ido, pero tu alma sigue viva, en los que te quieren, y en los que creen en tu plena inocencia.
Hoy mi corazón está envuelto por un manto de alegría al saber que tú estás feliz. Estás con Liz, con todos aquellos que te amaron y perdiste. Sólo espero que el resto de los jacksoneros se sientan de este mismo modo, porque hoy el Sol brilla de una forma especial, y sé que es porque estás sonriendo sentado en una nube.
Habrán personas que quizás no entiendan el cariño que te entrego, que pensarán que es obsesión, fanatismo. Realmente no me interesa. Soy feliz confiando en ti, soy feliz escuchando tu voz cuando me siento sola, soy feliz quedándome hasta la medianoche sólo para cantarte El cumpleaños feliz, soy feliz (y me siento orgullosa) al usar camisetas con tu imagen o con tu nombre. Me importa un pepino bieeeeeen verde las caras malas que ponen algunas personas al verme así. Te quiero muchísimo, y nadie ni nada cambiará eso. Mi familia te adora, y nos sentimos totalmente agradecidos con Dios por colocarte en nuestro camino. Si conociera a la admirable mujer que es tu madre, le demostraría todo mi agradecimiento. Bendiciones para tus retoños y para tus conocidos y familia. Feliz cumpleaños, Peter Pan <3.
Ahora que lo pienso, mejor te regalo algo del KFC (??) *si no vieron la foto del tumblrur (?), no entenderán xD*
lunes, agosto 29, 2011
domingo, agosto 28, 2011
Why?
No importa cuántos años pasen, jamás entenderé el por qué del odio, el por qué de su existencia. ¿Por qué la gente siempre está dispuesta a odiar, pero nunca a amar? El camino hacia el odio es corto, es liso y perfecto; el camino hacia el amor, hacia la esperanza, está repleto de piedras, cada una más grande que la otra y es extenso. Muchas personas critican al amor, les disgusta que se presente de diversas maneras, pero en ningún instante se pondrán en contra del odio. De hecho, mientras más se expanda, mucho mejor. Siempre tendrán excusas para negarse a ayudar al prójimo que lo necesita, para negarse a amar a quién necesita ser amado; no obstante, no dudan en odiar, en excluir, en burlarse, en asesinar. ¿Por qué amar es tan complicado, y odiar tan fácil?
Desde pequeña me he preguntado, ¿por qué a algunas personas les gusta la guerra?, ¿por qué se hace la guerra? Lamentablemente, mis esfuerzos no son suficientes. No he encontrado la respuesta para éstas preguntas que parecen sencillas, pero no lo son. Conocí compañeros míos que adoraban la guerra, ¿cómo?, ¿cómo pueden tener una mentalidad tan retorcida, tan grotesca para adorar algo que es sinónimo de muerte y destrucción?, ¿acaso han oído de los campos de concentración?, ¿del Holocausto?, ¿de las seis millones de vidas de personas judías que fueron arrebatadas por el mero hecho de ser judíos? ¿No se han puesto a pensar en todos los niños que perdieron a sus familias, lo perdieron todo por seres inhumanos?, ¿No se han puesto a pensar en todas las lágrimas que fueron derramadas? Porque no todo son "bombas y armas", o "peleas y victorias", también es "muerte", "soledad", "masacre", "sangre", "odio". ¿Por qué...? Tampoco entiendo ni entenderé a los xenofóbicos, a los homofóbicos, a los racistas. Odiar a alguien que si quiera conoces sólo por amar, sólo por ser distinto. ¿Cómo y por qué hemos llegado a ésto?
Desde pequeña me he preguntado, ¿por qué a algunas personas les gusta la guerra?, ¿por qué se hace la guerra? Lamentablemente, mis esfuerzos no son suficientes. No he encontrado la respuesta para éstas preguntas que parecen sencillas, pero no lo son. Conocí compañeros míos que adoraban la guerra, ¿cómo?, ¿cómo pueden tener una mentalidad tan retorcida, tan grotesca para adorar algo que es sinónimo de muerte y destrucción?, ¿acaso han oído de los campos de concentración?, ¿del Holocausto?, ¿de las seis millones de vidas de personas judías que fueron arrebatadas por el mero hecho de ser judíos? ¿No se han puesto a pensar en todos los niños que perdieron a sus familias, lo perdieron todo por seres inhumanos?, ¿No se han puesto a pensar en todas las lágrimas que fueron derramadas? Porque no todo son "bombas y armas", o "peleas y victorias", también es "muerte", "soledad", "masacre", "sangre", "odio". ¿Por qué...? Tampoco entiendo ni entenderé a los xenofóbicos, a los homofóbicos, a los racistas. Odiar a alguien que si quiera conoces sólo por amar, sólo por ser distinto. ¿Cómo y por qué hemos llegado a ésto?
sábado, agosto 27, 2011
martes, agosto 23, 2011
Una de mis cosas preferidas es observar el cielo. Muchos lo consideran un pasatiempo de lo más estúpido y poco productivo, sin embargo, aquellas personas no conocen el sentimiento que me invade cuando poso mis ojos sobre ese infinito techo azul claro donde las nubes están adheridas como algodones de azúcar. No comprenden lo hermoso que es levantar la cabeza, que la brisa acaricie tus mejillas y que la magnífica inmensidad te libere, te purifique. Te conecte con Dios y con todo lo hermoso que jamás podrán quitarnos. No importan los esfuerzos del ser humano por destruir la naturaleza, por corromper aquella hermosura, nuestro derecho de unirnos con lo que verdaderamente nos hace dichosos, con la llave que nos sacará de nuestras celdas, es imborrable, inquebrantable.
Intento disfrutar la vida a cada segundo, sin importarme que llegue a suceder. Sé con seguridad que hay personas alrededor del mundo que, por una u otra razón, tienen restringido este derecho. Poseo la libertad de reír, llorar, gritar, amar, expresarme y divertirme. Muchas personas ven estas cosas como algo estúpido, algo sin importancia; mas, yo lo veo como un verdadero regalo. Por eso, cada noche agradezco tener buena salud, estar con personas que me quieren. Agradezco estar viva en estos momentos, porque no hay nada más hermoso que la vida, que aprovecharla en el debido momento.
El centro del universo.
¡Dios santísimo, que horrible ha sido este Martes! No sólo he reflexionado como nunca, también algunas personas decidieron elegir este día para quitarse la máscara de falsedad que cubría sus verdaderos rostros. Rostros que hubiera preferido no conocer jamás, porque simplemente me han horrorizado e indignado. Oh, sí, en resumen, hoy he sufrido una decepción que, a pesar de que no sea demasiado importante, me ha causado una pequeña herida que ahora escoce y sangra, que palpita de manera dolorosa. Tuve tantas ganas de despojarme de mi tristeza, pero como ya lo he mencionado con anterioridad, no puedo hacerlo. Mis amigas, por supuesto, creen que es estúpido, que no debería darle importancia, pero yo no puedo negar que me ha herido. No puedo no manifestar mi decepción e indignación, porque mi corazón acabaría impregnado de esa esencia sucia, formando gruesas capas alrededor de él, volviéndolo impuro. Necesito llorar y gritar. No hay otra forma.
Un profesor, en el cual yo confiaba, que, aunque poco, apreciaba, siempre santifica a un amigo mío. Claro está, no me enojo con mi amigo, porque le quiero y él no tiene la culpa de todo esto. Todas esas comparaciones me hacen sentir una pequeña niña estúpida y mediocre, inferior, una cosa minúscula que vale la nada misma, porque siempre me esfuerzo, siempre doy todo para triunfar, y él jamás lo toma en cuenta. Es profesor de matemáticas, y dicha asignatura jamás ha sido mi fuerte, así que es en la que más me esfuerzo, y cada vez que obtengo mis mejores logros, superándome poco a poco, a él no le importa en lo más mínimo. Cuando mi amigo logra algo, sale bien en alguna tarea, lo celebra como guerra ganada. Apreciar todo ese ridículo espectáculo con la boca cerrada, para mí la "señorita que no sabe lo que es quedarse callada" y la que es una contestadora de primera, es un verdadero suplicio. Me lleno de ira, de impotencia, de rabia y lo único que me queda es ser indiferente, serle indiferente a ese cabeza hueca de maestro, pero en mi interior la realidad es otra: duele. Me duele demasiado. A mi amigo lo hacen ver como el centro del universo y a mí... a mí como a la nada misma.
Un profesor, en el cual yo confiaba, que, aunque poco, apreciaba, siempre santifica a un amigo mío. Claro está, no me enojo con mi amigo, porque le quiero y él no tiene la culpa de todo esto. Todas esas comparaciones me hacen sentir una pequeña niña estúpida y mediocre, inferior, una cosa minúscula que vale la nada misma, porque siempre me esfuerzo, siempre doy todo para triunfar, y él jamás lo toma en cuenta. Es profesor de matemáticas, y dicha asignatura jamás ha sido mi fuerte, así que es en la que más me esfuerzo, y cada vez que obtengo mis mejores logros, superándome poco a poco, a él no le importa en lo más mínimo. Cuando mi amigo logra algo, sale bien en alguna tarea, lo celebra como guerra ganada. Apreciar todo ese ridículo espectáculo con la boca cerrada, para mí la "señorita que no sabe lo que es quedarse callada" y la que es una contestadora de primera, es un verdadero suplicio. Me lleno de ira, de impotencia, de rabia y lo único que me queda es ser indiferente, serle indiferente a ese cabeza hueca de maestro, pero en mi interior la realidad es otra: duele. Me duele demasiado. A mi amigo lo hacen ver como el centro del universo y a mí... a mí como a la nada misma.
Behind the mask.
Agradezco infinitamente todo lo que me ha estado pasando; me siento feliz con esta vida y no desearía cambiarla, sin embargo, jamás me he sentido tan apenada como hoy. Realmente, sufrí de una mezcla de emociones, la mayoría cosas que no había sentido desde hace mucho tiempo, las cuales en aquellos años me hicieron una persona miserable. Quizás sea la sensibilidad característica de la menstruación, ¿quién sabe? Lo que sé con seguridad es que tuve unas ganas incontenibles de deshacerme en lágrimas, de gritar con todas mis fuerzas. Desafortunadamente, es mi deber aparentar alegría frente a los demás, frente a personas que, a pesar de lo que digan, no me comprenden al cien por ciento. Debo ocultarme tras mi máscara de sonrisas falsas y prohibirle a mi tristeza una manifestación. Ahora, por suerte, poseo la libertad de comunicarlo. De sacar este dolor que me agobia.
Como sabrán, tengo un grupo de amigas. Pequeño, pero hemos pasado buenos momentos juntas. La realidad es que no siento ese "cariño" que las amigas deberían tenerse, porque, para mí, hay una gran diferencia entre conocidos y amigos. Ellas, por alguna razón aparente, se encuentran en la línea de ambas cosas. Aparento ante ellas. Soy alguien que ellas quieren que sea, en vez de ser alguien que yo quiero ser. Me hago la graciosa cuando tengo otro tipo de humor. Intento ser una payasa, una persona superficial, cuando no soy así. Mi personalidad no puede estar más alejada de ésa yo, de esa María que, viéndola bien, examinándola, me causa cierta repulsión. Que me hace sentir más soledad de la que he sentido nunca. Me hace sentir vacía, me hace sentir como una especie de maniquí que todos manejan, una burda marioneta a la disposición de las personas, que no tiene opinión, no tiene su propia personalidad forjada, no expresa su verdad absoluta para caerle bien a los demás. Pues, la cuestión es la siguiente: me harté de ser ese maniquí, esa tonta muñeca de trapo manipulable. Y, oh, me encantaría ser como quiero, sacar a la luz esa María tierna, cariñosa, silenciosa e impulsiva que realmente soy. La chica humilde, aunque salvaje a la vez. La que no se acostumbra a decir bromas por decirlas, sino, las dice en el debido momento. La que no tiende a callarse para no caerle mal a nadie. Esa muchacha sólo sale en la soledad, o junto a mis familiares y seres queridos. ¡Amaría exponerla ante mis amigas, ante aquellas personas que gustan manejarme! Pero es una tarea complicada, porque soy idéntica a una escultura donde ellos esculpen sus ideas, dejando las mías en el olvido, en un lugar donde pierdan su derecho de ser mostradas. Entonces, sólo elijo la opción de ser como ellos quieren que sea, abandonando mi deseo de ser como yo quiero ser. Tal vez sea el miedo de caer en un abismo solitario. Por supuesto, no dudaría en intentar demostrarles que soy otra persona distinta, que soy a mi manera, pero he llegado a la conclusión de que éso solamente podría funcionar cuando ellos se dieran una oportunidad de aceptarme tal cual soy. Lamentablemente, ninguno ha estado dispuesto a ello.
Como sabrán, tengo un grupo de amigas. Pequeño, pero hemos pasado buenos momentos juntas. La realidad es que no siento ese "cariño" que las amigas deberían tenerse, porque, para mí, hay una gran diferencia entre conocidos y amigos. Ellas, por alguna razón aparente, se encuentran en la línea de ambas cosas. Aparento ante ellas. Soy alguien que ellas quieren que sea, en vez de ser alguien que yo quiero ser. Me hago la graciosa cuando tengo otro tipo de humor. Intento ser una payasa, una persona superficial, cuando no soy así. Mi personalidad no puede estar más alejada de ésa yo, de esa María que, viéndola bien, examinándola, me causa cierta repulsión. Que me hace sentir más soledad de la que he sentido nunca. Me hace sentir vacía, me hace sentir como una especie de maniquí que todos manejan, una burda marioneta a la disposición de las personas, que no tiene opinión, no tiene su propia personalidad forjada, no expresa su verdad absoluta para caerle bien a los demás. Pues, la cuestión es la siguiente: me harté de ser ese maniquí, esa tonta muñeca de trapo manipulable. Y, oh, me encantaría ser como quiero, sacar a la luz esa María tierna, cariñosa, silenciosa e impulsiva que realmente soy. La chica humilde, aunque salvaje a la vez. La que no se acostumbra a decir bromas por decirlas, sino, las dice en el debido momento. La que no tiende a callarse para no caerle mal a nadie. Esa muchacha sólo sale en la soledad, o junto a mis familiares y seres queridos. ¡Amaría exponerla ante mis amigas, ante aquellas personas que gustan manejarme! Pero es una tarea complicada, porque soy idéntica a una escultura donde ellos esculpen sus ideas, dejando las mías en el olvido, en un lugar donde pierdan su derecho de ser mostradas. Entonces, sólo elijo la opción de ser como ellos quieren que sea, abandonando mi deseo de ser como yo quiero ser. Tal vez sea el miedo de caer en un abismo solitario. Por supuesto, no dudaría en intentar demostrarles que soy otra persona distinta, que soy a mi manera, pero he llegado a la conclusión de que éso solamente podría funcionar cuando ellos se dieran una oportunidad de aceptarme tal cual soy. Lamentablemente, ninguno ha estado dispuesto a ello.
sábado, agosto 20, 2011
¡Harta!
Sí, estoy verdaderamente harta de que continúen tratándonos igual que unas vacas, repitiéndonos todo sin descanso alguno, hablándonos de lo mismo de forma reiterada, como si no existiera tema más interesante. ¿De qué hablo? Pues del especial que dieron hoy en E! sobre Peter —Mike, para los desentendidos—. Me quedé un rato viéndolo porque hace mucho tiempo que no transmitían algo decente respecto a nuestro ángel favorito. Mala idea. Que las polémicas, que es pederasta —y siguen, los malditos—, que se hizo no se cuántas cirugias, entre otras cosas que me importan un pepino bien verde. ¿Por qué no muestran su lado dulce, inocente, puro, humano?, ¿por qué no sacan a la luz todas sus donaciones, la ayuda que brindó a los niños desamparados, a las personas que más lo necesitaban? Porque eso no vendería. No ganarían ranking. A la gente le gusta lo grotesco, las mentiras vestidas de verdad. Ignoro sus palabras que intentan ser crueles, acabando por ser patéticas, pero, ¡vamos! ¿O no que cansa? Por eso prefiero un poquito más la Internete. Buscas lo que se te plazca, ahorrándote la publicidad y esas personas cínicas con hambre de billetes.
Los que me conocen bien sabrán que no soy partidaria a la idea de escoger una sola Era. Todas tienen ese qué-se-yo que me hacen adorarlas; porque, al final, Michael ha sido el mismo chico dulce, inocente y de alma pura hasta su último suspiro. Lo único que cambió fue su cuerpo, pero jamás su esencia que nos hace amarlo de esta manera tan profunda. Sin embargo, la Era Bad me tiene loquísima. Mis razones, por supuesto, son muy diferentes a las de los demás jacksoneros. No es porque se vea más guapo, o porque ese tono cobrizo sea exquisito —bueno, lo admito, claro que lo pienso—. Nope. Es por la simple razón de que se ve feliz. Claro, ¡en todas las Eras se ve Feliz! Dirán, pensando que soy una estúpida, pero en la Era Bad le veo distinto. Tal vez sea porque estaba en sus mejores años, porque finalmente había logrado escapar del bulldog de Joseph y logró volver realidad su sueño, esculpido en el mágico y bello Neverland. En todas las fotos que he visto de esta Era, le he notado "rellenito", un poquito más saludable. ¡Adoro la carita redonda que tenía! Y a mi parecer, su cuerpo poseía las proporciones perfectas: ni muy delgado, ni muy gordo. Estaba en el punto exacto.
Anyway, nunca podré elegir una Era como favorita. Siempre lo amaré, tal como es.
Anyway, nunca podré elegir una Era como favorita. Siempre lo amaré, tal como es.
Me encanta cuando sonríes porque aparecen esa especie de hoyuelos en tus mejillas rebosantes, tus ojos comienzan a brillar de manera intensa y tu rostro se ve más hermoso que nunca. Eres una delicia, sobre todo cuando aquel pequeño niño travieso se escapa y juega, juega con alegría. Eres, simplemente, mi eterno delirio.
Out of place
No hay día en que me sienta de esa manera, como alguien fuera de lugar. No me quejo, en lo absoluto; aprecio muchísimo a mis amigas, pero simplemente, difiero en múltiples puntos con ellas. Todas somos diferentes, por supuesto, sin embargo, yo soy la más distinta del grupo. La "amiga extraña". Este año me he desenvuelto excelentemente en ese rol.
Va mucho más allá de gustos de música o que a mí me encante leer y ellas no tocan libros a menos que se les obligue a hacerlo, recibiendo alguna calificación por ello. No. Siento que no me preocupo de las mismas cosas que ellas: maquillaje —cabe destacar que son un poquito agrandadas—, chicos guapos, fiesta, diversión, más chicos guapos, ¡muchos chicos guapos! Soy un poco más sensata que ellas, más pacífica, más propensa a estresarme por todo. No lo niego, algo inherente en mi personalidad es ser caprichosa; pero he cambiado eso con el tiempo. Ellas, en cambio, continúan con sus personalidades inmaduras, caprichosas, infantiles. Ellas son chicas "modernas", es decir, gustan de la música de hoy en día; yo soy una chica antigua, una sesentera-setentera-ochentera-noventera sin remedio. Adoro a The Beatles, Michael Jackson es mi eterno delirio, prefiero las canciones fiesteras de Cyndi Lauper a las actuales, me encanta pasarme tardes enteras oyendo rock ochentero.
Mis amigas hablan todo el tiempo de superficialidades, banalidades. Para ellas, el amor es lo mismo que atracción. Sinónimos. Nunca les gustaría un chico no muy agraciado, a pesar de que sea un verdadero encanto. Yo, por mi parte, soy ciega a la belleza exterior.
Soy, en palabras de chicos "cools", una nerd, una comelibros, una chica que no muere si se le rompe una uña o si algún cabello está fuera de su lugar, o si su figura no es la de una modelo. Mi contextura es delgada por naturaleza, pero no paso haciendo dietas asesinas —de hecho, la mayoría de mis compañeras son así. ¡Pobres muchachas! ¿Qué les dirán sus padres?—.
Como he dicho, las quiero, pero, ¡oh! Como me gustaría pasar la jornada con alguien que me comprenda.
Va mucho más allá de gustos de música o que a mí me encante leer y ellas no tocan libros a menos que se les obligue a hacerlo, recibiendo alguna calificación por ello. No. Siento que no me preocupo de las mismas cosas que ellas: maquillaje —cabe destacar que son un poquito agrandadas—, chicos guapos, fiesta, diversión, más chicos guapos, ¡muchos chicos guapos! Soy un poco más sensata que ellas, más pacífica, más propensa a estresarme por todo. No lo niego, algo inherente en mi personalidad es ser caprichosa; pero he cambiado eso con el tiempo. Ellas, en cambio, continúan con sus personalidades inmaduras, caprichosas, infantiles. Ellas son chicas "modernas", es decir, gustan de la música de hoy en día; yo soy una chica antigua, una sesentera-setentera-ochentera-noventera sin remedio. Adoro a The Beatles, Michael Jackson es mi eterno delirio, prefiero las canciones fiesteras de Cyndi Lauper a las actuales, me encanta pasarme tardes enteras oyendo rock ochentero.
Mis amigas hablan todo el tiempo de superficialidades, banalidades. Para ellas, el amor es lo mismo que atracción. Sinónimos. Nunca les gustaría un chico no muy agraciado, a pesar de que sea un verdadero encanto. Yo, por mi parte, soy ciega a la belleza exterior.
Soy, en palabras de chicos "cools", una nerd, una comelibros, una chica que no muere si se le rompe una uña o si algún cabello está fuera de su lugar, o si su figura no es la de una modelo. Mi contextura es delgada por naturaleza, pero no paso haciendo dietas asesinas —de hecho, la mayoría de mis compañeras son así. ¡Pobres muchachas! ¿Qué les dirán sus padres?—.
Como he dicho, las quiero, pero, ¡oh! Como me gustaría pasar la jornada con alguien que me comprenda.
viernes, agosto 19, 2011
Contestadora de primera.
Sí, yo soy una contestadora de primera. Extrañamente, no siempre he sido así. Durante este año he adoptado nuevas características que me hacen, de algún modo, inconfundible entre mis conocidos, una de ellas es sin duda alguna la habilidad para replicar a mis mayores, aunque con la diferencia que mi lado lleno de insolencia aparece cuando lo es necesario. Muchas veces ha sucedido así en el liceo, cuando he tenido la "grandiosa" idea de contestarle a algunos profesores que se han pasado de la raya, que se creen con derecho a humillar a los alumnos por su profesión. Afortunadamente, mi imposibilidad de quedarme callada no me ha traído grandes problemas; sin embargo, no me fío de mi suerte. Para contestar soy respetuosa, mas, las víctimas pueden notar como mi voz se torna sarcástica y el respeto pasa a ser actuado. No puedo evitarlo. Soy de carácter fuerte e increíblemente impulsivo.
Esas situaciones me han ocurrido ya tres veces. La primera fue con mi profesora jefe —Sí, ¡soy tan inteligente!—, con la cual desde el primer día tuvimos una relación inestable. Las únicas ocasiones en que ella se llevaba bien conmigo era cuando obtenía calificaciones admirables o me destacaba en algo especial. Las otras, simplemente le ignoraba, ignoraba sus intentos de hacerse la cariñosa, la muy cínica. Yo soy así, si alguien no me cae bien, no lo oculto. Por eso odio la hipocresía que presentan muchos de mis compañeros. La segunda fue con mi profesor de coaching —vayan ustedes a saber qué demonios es eso—. Él me insultó desconfiando de mi palabra, pensando que me estaba copiando de unas amigas mías, cuando yo lo único que hacía era ayudarlas en una tarea. "Profesor, le agradecería que no dijera cosas que no sabe". Esas fueron mis palabras, las que escaparon repentinamente de mi boca. No me gané más que una mirada fulminante. El muy estúpido a los días después se hacía el simpático conmigo, saludándome en los pasillos. Yo, por supuesto, pasaba de él. Jamás caeré en sus juegos hipócritas.
La tercera fue mejor. El profesor no se enfadó, al contrario, me prometió que yo no tendría problemas con él por mi "comportamiento ejemplar" —estar leyendo en silencio, sentada en mi pupitre como debe ser, mientras los gorilas de mis compañeros gritaban, corrían por la sala y se lanzaban bolas de papel—.
Ahora conocen un poco más de mí. Ya saben, ¡escojan muy bien sus palabras! :P
Esas situaciones me han ocurrido ya tres veces. La primera fue con mi profesora jefe —Sí, ¡soy tan inteligente!—, con la cual desde el primer día tuvimos una relación inestable. Las únicas ocasiones en que ella se llevaba bien conmigo era cuando obtenía calificaciones admirables o me destacaba en algo especial. Las otras, simplemente le ignoraba, ignoraba sus intentos de hacerse la cariñosa, la muy cínica. Yo soy así, si alguien no me cae bien, no lo oculto. Por eso odio la hipocresía que presentan muchos de mis compañeros. La segunda fue con mi profesor de coaching —vayan ustedes a saber qué demonios es eso—. Él me insultó desconfiando de mi palabra, pensando que me estaba copiando de unas amigas mías, cuando yo lo único que hacía era ayudarlas en una tarea. "Profesor, le agradecería que no dijera cosas que no sabe". Esas fueron mis palabras, las que escaparon repentinamente de mi boca. No me gané más que una mirada fulminante. El muy estúpido a los días después se hacía el simpático conmigo, saludándome en los pasillos. Yo, por supuesto, pasaba de él. Jamás caeré en sus juegos hipócritas.
La tercera fue mejor. El profesor no se enfadó, al contrario, me prometió que yo no tendría problemas con él por mi "comportamiento ejemplar" —estar leyendo en silencio, sentada en mi pupitre como debe ser, mientras los gorilas de mis compañeros gritaban, corrían por la sala y se lanzaban bolas de papel—.
Ahora conocen un poco más de mí. Ya saben, ¡escojan muy bien sus palabras! :P
No puedo creer en lo que me he convertido. No, no soy una especie de criatura monstruosa y grotesca; simplemente, soy alguien distinta a lo que era antes. He cambiado tanto que ya no logro reconocerme. No puedo encontrar semejanza alguna con mi yo antiguo, con esa chica que tanto detesto, que me repugna, que me apena. Aquella chica que es la imagen de mis recuerdos más oscuros, los que deseo olvidar para siempre de mi corazón, los que son como cuchillos que se clavan en mi carne y se retuercen con sádica alegría, satisfaciendo sus extrañas necesidades con mi profundo dolor.
No es que no me guste lo que soy ahora. Al contrario, he tenido tiempo para moldearme, para decidir por otros caminos, para pasar a ser un proyecto de las demás personas, una "lo que quieren" a "lo que quiero"; sin embargo, me sorprendo al no encontrar rastros de mi pasado. Antes no me daba tiempo para reflexionar, para darme mis propios sermones, para reprocharme las cosas que nunca hice, o las que hice y nunca debí hacer. Antes era una chica que sólo tenía ojos para lo superficial, para lo material. Ahora aprecio las cosas más elementales. Ahora prefiero un abrazo o buena compañía a regalos, juguetes o dinero. Ahora ya no agradezco las cosas materiales que poseo, sino que aún sigo con vida, que tengo buena salud, una familia que me apoya y unos amigos que, sin importar las circunstancias, jamás me darían la espalda. Ahora aprecio mucho más los libros, para mí no hay mejor que eso, que leer un rato. Los mejores momentos los paso en familia o con mis amigos. Soy menos caprichosa, un poquito más sensata. He decidido querer más a la gente que me quiere, y no a la que me ignora. He decidido pasar de la gente envidiosa, de la gente que se cree superior a otros. He dejado de depender de la opinión de otras personas para sentirme bien.
¿Cómo ha sucedido esta extraña metamorfosis?
No es que no me guste lo que soy ahora. Al contrario, he tenido tiempo para moldearme, para decidir por otros caminos, para pasar a ser un proyecto de las demás personas, una "lo que quieren" a "lo que quiero"; sin embargo, me sorprendo al no encontrar rastros de mi pasado. Antes no me daba tiempo para reflexionar, para darme mis propios sermones, para reprocharme las cosas que nunca hice, o las que hice y nunca debí hacer. Antes era una chica que sólo tenía ojos para lo superficial, para lo material. Ahora aprecio las cosas más elementales. Ahora prefiero un abrazo o buena compañía a regalos, juguetes o dinero. Ahora ya no agradezco las cosas materiales que poseo, sino que aún sigo con vida, que tengo buena salud, una familia que me apoya y unos amigos que, sin importar las circunstancias, jamás me darían la espalda. Ahora aprecio mucho más los libros, para mí no hay mejor que eso, que leer un rato. Los mejores momentos los paso en familia o con mis amigos. Soy menos caprichosa, un poquito más sensata. He decidido querer más a la gente que me quiere, y no a la que me ignora. He decidido pasar de la gente envidiosa, de la gente que se cree superior a otros. He dejado de depender de la opinión de otras personas para sentirme bien.
¿Cómo ha sucedido esta extraña metamorfosis?
Siempre
Te extraño, y no me avergüenzo al decirlo. La vida finalmente me sonríe, me gustan las cosas así, del modo en que están, pero me faltan tus ojos marrones; me faltan tus tonterías de las cuales ambos reíamos a espaldas de los profesores; me faltas tú. No es que ya no quiera verte, el que diga eso no puede encontrarse más equivocado; esa idea no puede ser más errónea. Es que no puedo. Ya no. Ambos seguimos caminos separados, con nuestros destinos e ideas diferentes. Ya no tengo el tiempo de antes, mas, la timidez sigue allí.
Es una tortura recordarte. Cada noche, cuando me preparo para dejarme vencer por los fuertes brazos de Morfeo, tu rostro se aparece en mi mente y me persigue, me hace recordar cosas que me esfuerzo en olvidar. Aparece tu sonrisa encantadora, y la herida vuelve a escocer. No quiero cambiar nada; sin embargo, me gustaría verte por última ocasión.
He tenido caprichos, no lo niego, pero jamás he dejado de quererte. Jamás llegué a olvidarte, porque eres muy importante para mí. Lamentablemente, me dí cuenta demasiado tarde. El miedo me ganó. El miedo de perder tu valiosa amistad que a pesar de los obstáculos, a pesar de haberse ennegrecido con el tiempo, estuvo con nosotros siempre. Hubo gente que intentó separarnos por todos los medios, pero no lo lograron.
La calidez y suavidad de tu mano están impregnadas aún en la mía. No puedo evitar enfurecerme conmigo misma al aún así dudar de tu cariño, como amigo y como algo más. ¡Soy increíblemente estúpida! Lo peor es que recién ahora lo admito.
Cuando evoco todas aquellas pequeñas aventuras que tuvimos, todas nuestras risas, me pregunto: ¿qué estarás haciendo?. Quiero saber donde estás, si estás bien, si, aunque duela, has encontrado alguien que te haga feliz. Lo último me entristece, por supuesto, pero si el ser amado es feliz, yo seré inmensamente feliz. ¿Piensas en mí como yo pienso en ti?, ¿me has olvidado?, ¿me extrañas? Las posibles respuestas a veces resultan dolorosas, otras, me hacen sonreír de una forma sosa. Me encantaría saber tus respuestas.
Te quiero. Te quiero con todo mi corazón. Sufro al no saber si continúo siendo correspondida o si ya ha aparecido alguien en tu vida, ese alguien único y auténtico. Duele. No sabes como duele mi herida ensangrentada.
La voz de Mike sigue recordándome a ti. Me recuerda aquella vez cuando los dos le oíamos, juntos, alegres. El sol era nuestro único testigo.
Te he buscado en otros, pero por más que me esfuerzo, no lo consigo. O quizás es porque no quiero conseguirlo. Porque para mí no hay dos tú, y no los habrán jamás.
Sé que no leerás esto, pero te pido, por favor, que no me olvides. Que me tengas en tu corazón, aunque no sea de la misma forma que yo te tengo.
Sinceramente, tu mejor amiga.
Es una tortura recordarte. Cada noche, cuando me preparo para dejarme vencer por los fuertes brazos de Morfeo, tu rostro se aparece en mi mente y me persigue, me hace recordar cosas que me esfuerzo en olvidar. Aparece tu sonrisa encantadora, y la herida vuelve a escocer. No quiero cambiar nada; sin embargo, me gustaría verte por última ocasión.
He tenido caprichos, no lo niego, pero jamás he dejado de quererte. Jamás llegué a olvidarte, porque eres muy importante para mí. Lamentablemente, me dí cuenta demasiado tarde. El miedo me ganó. El miedo de perder tu valiosa amistad que a pesar de los obstáculos, a pesar de haberse ennegrecido con el tiempo, estuvo con nosotros siempre. Hubo gente que intentó separarnos por todos los medios, pero no lo lograron.
La calidez y suavidad de tu mano están impregnadas aún en la mía. No puedo evitar enfurecerme conmigo misma al aún así dudar de tu cariño, como amigo y como algo más. ¡Soy increíblemente estúpida! Lo peor es que recién ahora lo admito.
Cuando evoco todas aquellas pequeñas aventuras que tuvimos, todas nuestras risas, me pregunto: ¿qué estarás haciendo?. Quiero saber donde estás, si estás bien, si, aunque duela, has encontrado alguien que te haga feliz. Lo último me entristece, por supuesto, pero si el ser amado es feliz, yo seré inmensamente feliz. ¿Piensas en mí como yo pienso en ti?, ¿me has olvidado?, ¿me extrañas? Las posibles respuestas a veces resultan dolorosas, otras, me hacen sonreír de una forma sosa. Me encantaría saber tus respuestas.
Te quiero. Te quiero con todo mi corazón. Sufro al no saber si continúo siendo correspondida o si ya ha aparecido alguien en tu vida, ese alguien único y auténtico. Duele. No sabes como duele mi herida ensangrentada.
La voz de Mike sigue recordándome a ti. Me recuerda aquella vez cuando los dos le oíamos, juntos, alegres. El sol era nuestro único testigo.
Te he buscado en otros, pero por más que me esfuerzo, no lo consigo. O quizás es porque no quiero conseguirlo. Porque para mí no hay dos tú, y no los habrán jamás.
Sé que no leerás esto, pero te pido, por favor, que no me olvides. Que me tengas en tu corazón, aunque no sea de la misma forma que yo te tengo.
Sinceramente, tu mejor amiga.
jueves, agosto 18, 2011
Harry Potter and the deathly hallows.
"No!" He said loudly, his voice ringing through the kitchen. "No way!"
"I told them you'd take it like this," said Hermione with a hint of complacency.
"If you think i'm going to let six people risk their lives—!"
"—because it's the firts time for all of us," said Ron.
"This is different, pretending to be me—"
"Well, none of us really fancy it, Harry," said Fred earnestly. "Imagine if something went wrong and we were stuck as specky, scrawny gits forever."
Chapter four, the seven Potters, page 28.
"Blimey, Dudley," said Harry over aunt Petunia's renewed sobs, "did the dementors blow a different personality into you?"
"Dunno," muttered Dudley, "See you, Harry"
"Yeah..." Said Harry, ranking Dudley's hand and shaking it. "Maybe. Take care, big D."
Chapter three, The Dursleys Departing, page 18
"What's obvious?" asked Lily.
Snape had an air of nervous excitement. With a glance at the distant Petunia, now hovering beside the swings, he lowered his voice and said, "I know what you are."
"What do you mean?"
"You're... You're a witch," whispered Snape.
She looked affronted.
"That's not a very nice thing to say somebody!"
She turned, nose in the air, and marched off toward her sister.
"No!" said Snape. He was highly colored now, and Harry wondered why he did not take off the ridiculously large coat, unless it was because he did not want to reveal the smock beneath it. He flapped after the girls, looking ludicrously batlike, like his older self.
The sisters considered him, united in disapproval, both holding on the one of the swing poles, as though it was safe place in tag.
"You are," said Snape to Lily. "You are a witch. I've been watching you for a while. But there's nothing wrong with that. My mum's one, and I'm a wizard."
Chapter 33, The prince's tale, page 350-351
"Look... at... me" he whispered.
The green eyes found the black, but after a second, something in the depths of the dark pari seemed to vanish, leaving them fixed, blank, and empty. The hand holding Harry thudded to the floor, and Snape moved no more.
Chapter 32, The elder wand, page 347-348
The Snitch. His nerveless fingers fumbled for a moment with the pouch at his neck and he pulled it out.
I open at the close.
Chapter 34, The forest again, page 368.
“But this is touching, Severus,” said Dumbledore seriously. “Have you grown to care for the boy, after all?”
“For him?” shouted Snape. “Expecto Patronum!”
From the tip of his wand burst the silver doe. She landed on the office floor, bounded once across the office, and soared out of the window. Dumbledore watched her fly away, and as her silvery glow faded he turned back to Snape, and his eyes were full of tears.
“After all this time?”
“Always,” said Snape.
Chapter 33, The Prince's tale, page 363.
Bellatrix was equal to them, and Harry's attention was diverted as a Killing Curse shot so close to Ginny that she missed death by an inch -
He changed course, running at Bellatrix rather than Voldemort, but before he had gone a few steps he was knocked sideways.
"NOT MY DAUGHTER, YOU BITCH!"
Mrs. Weasley threw off her cloak as she ran, freeing her arms, Bellatrix spun on the spot, roaring with laughter at the sight of the new challenger.
"OUT OF MY WAY!" shouted Mrs. Weasley to the three girls, and with a simple swipe of her wand she began to duel. Harry watched with terror and elation as Molly Weasley's wand slashed and twisted, and Bellatrix Lestrange's smile faltered and became a snarl. Jets of light flew from both wands, the floor around the withces' feet became bot and cracked; both woman were fighting to kill.
"No!" Mrs. Weasley cried as a few students ran forward, trying to come to her aid. "Get back! Get back! She is mine!"
Hundreds of people now lined the walls, watching the two fights, Voldemort and his three opponents, Bellatrix and Molly, and Harry stood, invisible, torn between both, wanting to attack and yet to protect, unable to be sure that he would not hit the innocent.
"What will happen to your children when I've killed you?" taunted Bellatrix, as mad as her master, capering as Molly's curses danced around her. "When Mummy's gone the same way as Freddie?"
"You - will - never - touch - our - children - again!" screamed Mrs. Weasley.
Bellatrix laughed the same exhilarated laugh her cousin Sirius had given as he toppled backward through the veil, and suddenly Harry knew what was going to happen before it did.
Molly's curse soared beneath Bellatrix's constreched arm and hit her squarely in the chest, directly over her heart.
Chapter 36, The flaw in the plan, page 387.
The scar had not pained Harry for nineteen years. All was well.
Epilogue.
"I told them you'd take it like this," said Hermione with a hint of complacency.
"If you think i'm going to let six people risk their lives—!"
"—because it's the firts time for all of us," said Ron.
"This is different, pretending to be me—"
"Well, none of us really fancy it, Harry," said Fred earnestly. "Imagine if something went wrong and we were stuck as specky, scrawny gits forever."
Chapter four, the seven Potters, page 28.
"Blimey, Dudley," said Harry over aunt Petunia's renewed sobs, "did the dementors blow a different personality into you?"
"Dunno," muttered Dudley, "See you, Harry"
"Yeah..." Said Harry, ranking Dudley's hand and shaking it. "Maybe. Take care, big D."
Chapter three, The Dursleys Departing, page 18
"What's obvious?" asked Lily.
Snape had an air of nervous excitement. With a glance at the distant Petunia, now hovering beside the swings, he lowered his voice and said, "I know what you are."
"What do you mean?"
"You're... You're a witch," whispered Snape.
She looked affronted.
"That's not a very nice thing to say somebody!"
She turned, nose in the air, and marched off toward her sister.
"No!" said Snape. He was highly colored now, and Harry wondered why he did not take off the ridiculously large coat, unless it was because he did not want to reveal the smock beneath it. He flapped after the girls, looking ludicrously batlike, like his older self.
The sisters considered him, united in disapproval, both holding on the one of the swing poles, as though it was safe place in tag.
"You are," said Snape to Lily. "You are a witch. I've been watching you for a while. But there's nothing wrong with that. My mum's one, and I'm a wizard."
Chapter 33, The prince's tale, page 350-351
"Look... at... me" he whispered.
The green eyes found the black, but after a second, something in the depths of the dark pari seemed to vanish, leaving them fixed, blank, and empty. The hand holding Harry thudded to the floor, and Snape moved no more.
Chapter 32, The elder wand, page 347-348
The Snitch. His nerveless fingers fumbled for a moment with the pouch at his neck and he pulled it out.
I open at the close.
Chapter 34, The forest again, page 368.
“But this is touching, Severus,” said Dumbledore seriously. “Have you grown to care for the boy, after all?”
“For him?” shouted Snape. “Expecto Patronum!”
From the tip of his wand burst the silver doe. She landed on the office floor, bounded once across the office, and soared out of the window. Dumbledore watched her fly away, and as her silvery glow faded he turned back to Snape, and his eyes were full of tears.
“After all this time?”
“Always,” said Snape.
Chapter 33, The Prince's tale, page 363.
Bellatrix was equal to them, and Harry's attention was diverted as a Killing Curse shot so close to Ginny that she missed death by an inch -
He changed course, running at Bellatrix rather than Voldemort, but before he had gone a few steps he was knocked sideways.
"NOT MY DAUGHTER, YOU BITCH!"
Mrs. Weasley threw off her cloak as she ran, freeing her arms, Bellatrix spun on the spot, roaring with laughter at the sight of the new challenger.
"OUT OF MY WAY!" shouted Mrs. Weasley to the three girls, and with a simple swipe of her wand she began to duel. Harry watched with terror and elation as Molly Weasley's wand slashed and twisted, and Bellatrix Lestrange's smile faltered and became a snarl. Jets of light flew from both wands, the floor around the withces' feet became bot and cracked; both woman were fighting to kill.
"No!" Mrs. Weasley cried as a few students ran forward, trying to come to her aid. "Get back! Get back! She is mine!"
Hundreds of people now lined the walls, watching the two fights, Voldemort and his three opponents, Bellatrix and Molly, and Harry stood, invisible, torn between both, wanting to attack and yet to protect, unable to be sure that he would not hit the innocent.
"What will happen to your children when I've killed you?" taunted Bellatrix, as mad as her master, capering as Molly's curses danced around her. "When Mummy's gone the same way as Freddie?"
"You - will - never - touch - our - children - again!" screamed Mrs. Weasley.
Bellatrix laughed the same exhilarated laugh her cousin Sirius had given as he toppled backward through the veil, and suddenly Harry knew what was going to happen before it did.
Molly's curse soared beneath Bellatrix's constreched arm and hit her squarely in the chest, directly over her heart.
Chapter 36, The flaw in the plan, page 387.
The scar had not pained Harry for nineteen years. All was well.
Epilogue.
Harry Potter and the prisoner of Azkaban
¡Yey! Finalmente puedo continuar con el especial de citas pertenecientes a mis libros favoritos. Hace algunos meses acabé de leerme este libro, lamentablemente en PDF, pero estoy ahorrando dinero para, quizás algún día, poseerlo físicamente. Es uno de mis libros preferidos de la saga por el mero hecho de que aparecen los merodeadores, ¡amo a esos amantes de las travesuras! El mapa, el giratiempo, escenas Harmony everywhere. Lejos, el mejor libro y película —junto a Deathly Hallows Part 2— de la saga.
Well, ¡aquí va!
Ron Weasley, que era uno de los mejores amigos que Harry tenía en Hogwarts, procedía de una familia de magos. Esto significaba que sabía muchas cosas que Harry ignoraba, pero nunca había utilizado el teléfono.
Por desgracia, fue tío Vernon quien respondió:
—¿Diga?
Harry, que estaba en ese momento en la habitación, se quedó de piedra al oír que era Ron quien respondía.
—¿HOLA? ¿HOLA? ¿ME OYE? ¡QUISIERA HABLAR CON HARRY POTTER!
Ron daba tales gritos que tío Vernon dio un salto y alejó el teléfono de su oído por lo menos medio metro, mirándolo con furia y sorpresa.
—¿QUIÉN ES? —voceó en dirección al auricular—. ¿QUIÉN ES?
—¡RON WEASLEY! —gritó Ron a su vez, como si el tío Vernon y él estuvieran comunicándose desde los extremos de un campo de fútbol—. SOY UN AMIGO DE HARRY, DEL COLEGIO.
Los minúsculos ojos de tío Vernon se volvieron hacia Harry; que estaba inmovilizado.
Capítulo 1, Lechuzas mensajeras, página 3.
El cobrador se interrumpió. Acababa de ver a Harry que seguía sentado en el suelo. Harry cogió de nuevo la varita y se levantó de un brinco. Al verlo de cerca, se dio cuenta de que Stan Shunpike era tan sólo unos años mayor que él: no tendría más de dieciocho o diecinueve. Tenía las orejas grandes y salidas, y un montón de granos.
—¿Qué hacías ahí? —dijo Stan, abandonando los buenos modales.
—Me caí —contestó Harry.
—¿Para qué? —preguntó Stan con risa burlona.
—No me caí a propósito —contestó Harry enfadado.
Capítulo 3, El autobus noctámbulo, página 17.
Well, ¡aquí va!
Ron Weasley, que era uno de los mejores amigos que Harry tenía en Hogwarts, procedía de una familia de magos. Esto significaba que sabía muchas cosas que Harry ignoraba, pero nunca había utilizado el teléfono.
Por desgracia, fue tío Vernon quien respondió:
—¿Diga?
Harry, que estaba en ese momento en la habitación, se quedó de piedra al oír que era Ron quien respondía.
—¿HOLA? ¿HOLA? ¿ME OYE? ¡QUISIERA HABLAR CON HARRY POTTER!
Ron daba tales gritos que tío Vernon dio un salto y alejó el teléfono de su oído por lo menos medio metro, mirándolo con furia y sorpresa.
—¿QUIÉN ES? —voceó en dirección al auricular—. ¿QUIÉN ES?
—¡RON WEASLEY! —gritó Ron a su vez, como si el tío Vernon y él estuvieran comunicándose desde los extremos de un campo de fútbol—. SOY UN AMIGO DE HARRY, DEL COLEGIO.
Los minúsculos ojos de tío Vernon se volvieron hacia Harry; que estaba inmovilizado.
Capítulo 1, Lechuzas mensajeras, página 3.
El cobrador se interrumpió. Acababa de ver a Harry que seguía sentado en el suelo. Harry cogió de nuevo la varita y se levantó de un brinco. Al verlo de cerca, se dio cuenta de que Stan Shunpike era tan sólo unos años mayor que él: no tendría más de dieciocho o diecinueve. Tenía las orejas grandes y salidas, y un montón de granos.
—¿Qué hacías ahí? —dijo Stan, abandonando los buenos modales.
—Me caí —contestó Harry.
—¿Para qué? —preguntó Stan con risa burlona.
—No me caí a propósito —contestó Harry enfadado.
Capítulo 3, El autobus noctámbulo, página 17.
—Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.
E inmediatamente, a partir del punto en que había tocado la varita de George, empezaron a aparecer unas finas líneas de tinta, como filamentos de telaraña. Se unieron unas con otras, se cruzaron y se abrieron en abanico en cada una de las esquinas del pergamino. Luego empezaron a aparecer palabras en la parte superior. Palabras en caracteres grandes, verdes y floreados que proclamaban:
E inmediatamente, a partir del punto en que había tocado la varita de George, empezaron a aparecer unas finas líneas de tinta, como filamentos de telaraña. Se unieron unas con otras, se cruzaron y se abrieron en abanico en cada una de las esquinas del pergamino. Luego empezaron a aparecer palabras en la parte superior. Palabras en caracteres grandes, verdes y floreados que proclamaban:
Los señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta
proveedores de artículos para magos traviesos
están orgullosos de presentar
EL MAPA DEL MERODEADOR
proveedores de artículos para magos traviesos
están orgullosos de presentar
EL MAPA DEL MERODEADOR
Capítulo 10, el mapa del merodeador, página 92.
—¡Vamos! —murmuró, mirando a su alrededor—. ¿Dónde estás? Vamos, papá. Pero nadie acudió. Harry levantó la cabeza para mirar el círculo de los dementores del otro lado del lago. Uno de ellos se bajaba la capucha. Era el momento de que apareciera el salvador. Pero no veía a nadie.
Y entonces lo comprendió. No había visto a su padre, se había visto a sí mismo.
Harry salió de detrás del arbusto y sacó la varita.
—¡EXPECTO PATRONUM! —exclamó.
Y de la punta de su varita surgió, no una nube informe, sino un animal plateado,
deslumbrante y cegador. Frunció el entrecejo tratando de distinguir lo que era. Parecía
un caballo. Galopaba en silencio, alejándose de él por la superficie negra del lago. Lo vio bajar la cabeza y cargar contra los dementores... En ese momento galopaba en torno a las formas negras que estaban tendidas en el suelo, y los dementores retrocedían, se dispersaban y huían en la oscuridad. Y se fueron.
El patronus dio media vuelta. Volvía hacia Harry a medio galope, cruzando la
calma superficie del agua. No era un caballo. Tampoco un unicornio. Era un ciervo.
Y entonces lo comprendió. No había visto a su padre, se había visto a sí mismo.
Harry salió de detrás del arbusto y sacó la varita.
—¡EXPECTO PATRONUM! —exclamó.
Y de la punta de su varita surgió, no una nube informe, sino un animal plateado,
deslumbrante y cegador. Frunció el entrecejo tratando de distinguir lo que era. Parecía
un caballo. Galopaba en silencio, alejándose de él por la superficie negra del lago. Lo vio bajar la cabeza y cargar contra los dementores... En ese momento galopaba en torno a las formas negras que estaban tendidas en el suelo, y los dementores retrocedían, se dispersaban y huían en la oscuridad. Y se fueron.
El patronus dio media vuelta. Volvía hacia Harry a medio galope, cruzando la
calma superficie del agua. No era un caballo. Tampoco un unicornio. Era un ciervo.
Capítulo 21, el secreto de Hermione, página 194.
—Os voy a cerrar con llave. Son —consultó su reloj— las doce menos cinco. Señorita Granger; tres vueltas deberían bastar. Buena suerte.
—¿Buena suerte? —repitió Harry, cuando la puerta se hubo cerrado tras
Dumbledore—. ¿Tres vueltas? ¿Qué quiere decir? ¿Qué es lo que tenemos que hacer? Pero Hermione rebuscaba en el cuello de su túnica y sacó una cadena de oro muy arga y fina.
—Ven aquí, Harry —dijo perentoriamente—. ¡Rápido! —Harry, perplejo, se acercó a ella. Hermione estiró la cadena por fuera de la túnica y Harry pudo ver un pequeño reloj de arena que pendía de ella—. Así. —Puso la cadena también alrededor del cuello de Harry—. ¿Preparado? —dijo jadeante.
—¿Qué hacemos? —preguntó Harry sin comprender.
Hermione dio tres vueltas al reloj de arena.
—¿Buena suerte? —repitió Harry, cuando la puerta se hubo cerrado tras
Dumbledore—. ¿Tres vueltas? ¿Qué quiere decir? ¿Qué es lo que tenemos que hacer? Pero Hermione rebuscaba en el cuello de su túnica y sacó una cadena de oro muy arga y fina.
—Ven aquí, Harry —dijo perentoriamente—. ¡Rápido! —Harry, perplejo, se acercó a ella. Hermione estiró la cadena por fuera de la túnica y Harry pudo ver un pequeño reloj de arena que pendía de ella—. Así. —Puso la cadena también alrededor del cuello de Harry—. ¿Preparado? —dijo jadeante.
—¿Qué hacemos? —preguntó Harry sin comprender.
Hermione dio tres vueltas al reloj de arena.
Capítulo 21, el secreto de Hermione, página 186.
Yo, Sirius Black, padrino de Harry Potter, autorizo por la presente a mi ahijado a visitar Hogsmeade los fines de semana.
Capítulo 22, Más lechuzas mensajeras, página 204.
—¿Qué es eso? —gruñó, mirando el sobre que Harry apretaba en la mano—. Si es otro impreso para que lo firme, ya tienes otra...
—No lo es —dijo Harry con alegría—. Es una carta de mi padrino.
—¿Padrino? —farfulló tío Vernon—. Tú no tienes padrino.
—Sí lo tengo —dijo Harry de inmediato—. Era el mejor amigo de mis padres. Está condenado por asesinato, pero se ha escapado de la prisión de los brujos y ahora se halla escondido. Sin embargo, le gusta mantener el contacto conmigo... Estar al corriente de mis cosas... Comprobar que soy feliz...
Y sonriendo ampliamente al ver la expresión de terror que se había dibujado en el rostro de tío Vernon, Harry se dirigió a la salida de la estación, con Hedwig dando picotazos delante de él, para pasar un verano que probablemente sería mucho mejor que el anterior.
—No lo es —dijo Harry con alegría—. Es una carta de mi padrino.
—¿Padrino? —farfulló tío Vernon—. Tú no tienes padrino.
—Sí lo tengo —dijo Harry de inmediato—. Era el mejor amigo de mis padres. Está condenado por asesinato, pero se ha escapado de la prisión de los brujos y ahora se halla escondido. Sin embargo, le gusta mantener el contacto conmigo... Estar al corriente de mis cosas... Comprobar que soy feliz...
Y sonriendo ampliamente al ver la expresión de terror que se había dibujado en el rostro de tío Vernon, Harry se dirigió a la salida de la estación, con Hedwig dando picotazos delante de él, para pasar un verano que probablemente sería mucho mejor que el anterior.
Capítulo 22, Más lechuzas mensajeras, página 205.
Me encanta leer relatos cortos… Somerset Maugham, Withman, Hemingway, Twain…
Me gustaría que la gente leyera más. Hay todo un mundo detrás de los libros. Si no puedes permitirte viajar, lo haces mentalmente mientras lees. Puedes verlo todo e ir a esos lugares que desees leyendo.
Rose Fine me inculcó el amor por los libros y la literatura, lo que es mi sustento hoy día. Leo todo lo que cae en mis manos. Nuevas ciudades significan nuevas librerías donde comprar. Me encanta ir de compras, especialmente a librerías y grandes almacenes.
El conocimiento humano no sólo consiste en bibliotecas de pergamino y tinta. También está contenido en los libros de la sabiduría que están escritos en el corazón humano, esculpidos en el alma y grabados en la mente.
Michael Joe Jackson Scruse
Hay demasiadas razones por las cuales amo a Michael, tantas que me llaman la atención de él, que me conmueven, que me hacen sentir orgullosa de lo que siento, de ser su fan. Creo que una de esa exuberante cuantía de razones que justifican mi amor hacia este maravilloso hombre es su intelecto. Michael es una persona con una inteligencia asombrosa. Como verán, soy considerada una "comelibros", leo todo lo que encuentre, he llegado a leerme libros más de cinco veces, uno de mis pasatiempos favoritos, por supuesto, es leer. Que él comprenda ese amor por los libros, por la literatura, me parece simplemente fantástico. También me gustaría que la gente leyera más, que no sufrieran de "lectufobia", que no vieran los libros como algo inservible, sólo hojas que te cansan la vista. Cuando ven que me he leído libros de más de doscientas páginas, lo ven como una enorme hazaña. Recuerdo la primera vez que leí "El diario de Ana Frank", 239 páginas, un compañero mío me miró con una expresión de horror y exclamó "¡Qué largo!". Para mí que ellos no leen libros de más de cien páginas.
Me gustaría que la gente leyera más. Hay todo un mundo detrás de los libros. Si no puedes permitirte viajar, lo haces mentalmente mientras lees. Puedes verlo todo e ir a esos lugares que desees leyendo.
Rose Fine me inculcó el amor por los libros y la literatura, lo que es mi sustento hoy día. Leo todo lo que cae en mis manos. Nuevas ciudades significan nuevas librerías donde comprar. Me encanta ir de compras, especialmente a librerías y grandes almacenes.
El conocimiento humano no sólo consiste en bibliotecas de pergamino y tinta. También está contenido en los libros de la sabiduría que están escritos en el corazón humano, esculpidos en el alma y grabados en la mente.
Michael Joe Jackson Scruse
Hay demasiadas razones por las cuales amo a Michael, tantas que me llaman la atención de él, que me conmueven, que me hacen sentir orgullosa de lo que siento, de ser su fan. Creo que una de esa exuberante cuantía de razones que justifican mi amor hacia este maravilloso hombre es su intelecto. Michael es una persona con una inteligencia asombrosa. Como verán, soy considerada una "comelibros", leo todo lo que encuentre, he llegado a leerme libros más de cinco veces, uno de mis pasatiempos favoritos, por supuesto, es leer. Que él comprenda ese amor por los libros, por la literatura, me parece simplemente fantástico. También me gustaría que la gente leyera más, que no sufrieran de "lectufobia", que no vieran los libros como algo inservible, sólo hojas que te cansan la vista. Cuando ven que me he leído libros de más de doscientas páginas, lo ven como una enorme hazaña. Recuerdo la primera vez que leí "El diario de Ana Frank", 239 páginas, un compañero mío me miró con una expresión de horror y exclamó "¡Qué largo!". Para mí que ellos no leen libros de más de cien páginas.
miércoles, agosto 17, 2011
Me niego a crecer
Me niego a crecer y que arruinen mi infancia, aquella infancia que tanto extraño. Oh, regálenme un manual para crear una máquina del tiempo —no, no pido la máquina ya hecha— (?).
Desde luego, sabía que Michael usaba lentes de lectura en el 2000 hacia delante, pero nunca me imaginé que en la Era Bad también los utilizaba —aunque con menos frecuencia, por supuesto—. Pues lo único que me queda decir es que, ¡se ve adorable! A Michael le quedan muy bien las gafas, le da un toque mucho más casual.
Ahora mi duda existencial está resuelta: Michael se veía genial con gafas en la Era Bad xD.
Me gustaría tanto que la gente conociera más sobre ti, que vieran más allá del excéntrico y enigmático Rey del Pop con una vida llena de polémicas. Que te comprendiera, que descubriera la hermosa persona que fuiste y sigues siendo a pesar de haber abandonado este mundo físicamente. Es obvio que cada uno tendrá opiniones distintas, gustos distintos, pero si tan solo no les gustases por razones reales y no por las mentiras de la prensa amarillista, de esos parásitos en blanco y negro. De todos modos, sé que seguirán habiendo personas ignorantes, sordas a la verdad. No me importa. Te amo, y eso me hace feliz.
¡No soy nerd, baboso!
Sé que es una tontería enorme, pero odio que sea considerada una noña, una nerd o una matea —chileno— por estar constantemente preocupada de mis estudios y mis calificaciones. Siempre ha existido el estereotipo de que los estudiantes interesados por su rendimiento académico son unos perdedores o seres increíblemente fastidiosos. ¿Acaso eres un perdedor al preocuparte por tu futuro?, ¿eres un imbécil fastidioso que usa gafas, moquea y habla extraño por querer dedicarte a lo que tú quieres y no a lo que te alcanzó? Me enfurece que cada vez que me nombra algún profesor digan "Aaaah, la matea". Soy como cualquier alumno con la diferencia que no soy una floja y quiero ser algo importante. No pienso pedir limosna en las calles gracias a la pereza o por el pensamiento de que no estudiar es ser "cool".
¡Soy loca y a mucha honra!
Recuerdo que antes, hace dos años quizás, la mayoría del tiempo mis ex compañeros de curso no perdían oportunidad para burlarse de mi, de mis gustos, de mis ideales. Me excluían y me sometían a humillaciones terribles. Lo peor es que a veces no eran solamente mis compañeros, los profesores también se unían, haciéndome pasar momentos que evoco de una manera dolorosa. Esos años fueron un infierno terrenal, un infierno que me quemaba y destrozaba mi carne, que consumía mi mente con lentitud, saciando su hambre con mi pena, con mis heridas que poco a poco fueron cicatrizándose. Siempre cuando podían me llamaban loca, "la loca que es fan de un -inserte insulto aquí-", en clases me gritaban insultos, en la escalera. En una ocasión una "amiga" mía me obsequió un lindo conjunto de palabras hirientes, humillantes. Fue tanto que callé, como siempre lo hacía, guardé silencio. No dudé en sentarme en otro puesto donde tampoco fui bien recibida, como si se tratase de una plaga, y me senté a llorar. Compartía mis sollozos con el silencio, con alguien invisible que entendía mi sufrimiento, que me ayudó a no encerrarme en mi misma, ya que eso me conduciría a un camino aún más horroroso.
Y sin notarlo, cambié.
Esas humillaciones ya no son más que remembranzas insignificantes que ya no me lastiman. Soy fuerte, y me siento orgullosa de mí misma, de la música que escucho, de mi personalidad, a pesar de que cometo un sinfín de equivocaciones. No sigo masas, no sigo modas. Soy como soy.
Adoro ser loca.
Y sin notarlo, cambié.
Esas humillaciones ya no son más que remembranzas insignificantes que ya no me lastiman. Soy fuerte, y me siento orgullosa de mí misma, de la música que escucho, de mi personalidad, a pesar de que cometo un sinfín de equivocaciones. No sigo masas, no sigo modas. Soy como soy.
Adoro ser loca.
Ay, gente...
Hoy a la salida me encontré con un par de alumnos que estaban recaudando fondos para hacer una toma —para los lectores (si es que hay) que no son chilenos o desconocen nuestros excepcionales neologismos, hacer una toma o tomarse el liceo es cuando los alumnos se apoderan de los establecimientos y hacen un caos terrible. Rompen todo, amenazan, se roban las cosas. Lo sé, no es muy lindo—. Al principio quedé algo sorprendida, luego, quise decirles algunas verdades a la cara. Me parece idiota que junten dinero para causar desorden, para perder clases, para hacer fiesta y para perjudicar a otros alumnos que no les concierne el tema en vez de donarlo a causas verdaderamente importantes. Hoy en día hay niños muriendo de hambre, están en la pobreza, no tienen un techo donde dormir, las calles, frías y sucias, son sus casas. ¿Por qué hacemos la vista gorda a esos problemas como si fueran algo normal y nos interesa solamente lo que nos conviene? Somos egoístas, respuesta sencilla.
Con cada día que pasa, entiendo menos a las personas. La frase "cada persona es un mundo" es completamente correcta. El que cree que entiende a la perfección a una persona, por más que sea un familiar suyo o un amigo, no puede estar más equivocado. Eso aprendí con mis vivencias, ganando experiencia respecto al trato con la gente.
Ahora, ¿por qué hablo sobre esto? Es por un hecho demasiado simple, pero que a pesar de su simpleza, aún no logro justificar. El prejuicio. No solo el prejuicio que cometen las personas ajenas, sino también nosotros mismos. El prejuicio que quizás inconscientemente aplicamos con nuestros compañeros. El que dice que jamás ha juzgado a alguien antes de conocerlo es, simplemente, un hipócrita gigantesco.
Hoy me topé con una página de lo más horrorosa. No daré nombres, no tengo por qué hacerlo, pero aquella página es una muestra de lo estúpido y prejuicioso puede ser alguien. Juzgan a otras personas que a penas conocen por ser fans "nuevos", por llevar menos años amando a un hombre que, de estar vivo y enterarse de esto, se sentiría inmensamente apenado y ofendido —aunque no creo que en el cielo se sienta feliz por las peleas que hay constantemente—. "¡Que yo lo amo más!" "¡No, tonta! ¡Eres una falsa por amarlo hace dos años!" Me da verguenza ajena, sinceramente. A esas "fans", ¿qué mierda les importa cuántos años llevemos? ¡Métanse en sus propios asuntos! Es patético que se sientan más fans humillando a otros sin dar la cara. Cobardes. Me repugnan, ¡en serio! Son un grupo de hipócritas imbéciles, punto. ¿Dónde quedó nuestra hermandad?, ¿ese sentimiento fraternal que a veces teníamos?, ¿dónde quedó el amor? ¡Estamos tirando al tacho de la basura el mensaje de paz, amor y unión de Mike! Y eso, de algún modo, nos convierte en personas peores que los mjhaters. Hacemos un daño peor que el que ellos causan. Ellos son ignorantes, creen fielmente en la prensa, sus cerebros han sido consumidos por pilas y pilas de basura en blanco y negro; nosotros le conocemos, sabemos el ángel que es Mike, sabemos su mensaje, pero no lo practicamos. A él lo olvidamos y tomamos esto como una absurda competencia.
Vuelvo a decirlo, patético.
Ahora, ¿por qué hablo sobre esto? Es por un hecho demasiado simple, pero que a pesar de su simpleza, aún no logro justificar. El prejuicio. No solo el prejuicio que cometen las personas ajenas, sino también nosotros mismos. El prejuicio que quizás inconscientemente aplicamos con nuestros compañeros. El que dice que jamás ha juzgado a alguien antes de conocerlo es, simplemente, un hipócrita gigantesco.
Hoy me topé con una página de lo más horrorosa. No daré nombres, no tengo por qué hacerlo, pero aquella página es una muestra de lo estúpido y prejuicioso puede ser alguien. Juzgan a otras personas que a penas conocen por ser fans "nuevos", por llevar menos años amando a un hombre que, de estar vivo y enterarse de esto, se sentiría inmensamente apenado y ofendido —aunque no creo que en el cielo se sienta feliz por las peleas que hay constantemente—. "¡Que yo lo amo más!" "¡No, tonta! ¡Eres una falsa por amarlo hace dos años!" Me da verguenza ajena, sinceramente. A esas "fans", ¿qué mierda les importa cuántos años llevemos? ¡Métanse en sus propios asuntos! Es patético que se sientan más fans humillando a otros sin dar la cara. Cobardes. Me repugnan, ¡en serio! Son un grupo de hipócritas imbéciles, punto. ¿Dónde quedó nuestra hermandad?, ¿ese sentimiento fraternal que a veces teníamos?, ¿dónde quedó el amor? ¡Estamos tirando al tacho de la basura el mensaje de paz, amor y unión de Mike! Y eso, de algún modo, nos convierte en personas peores que los mjhaters. Hacemos un daño peor que el que ellos causan. Ellos son ignorantes, creen fielmente en la prensa, sus cerebros han sido consumidos por pilas y pilas de basura en blanco y negro; nosotros le conocemos, sabemos el ángel que es Mike, sabemos su mensaje, pero no lo practicamos. A él lo olvidamos y tomamos esto como una absurda competencia.
Vuelvo a decirlo, patético.
sábado, agosto 13, 2011
Si tan sólo supieras
Si tan sólo supieras lo mucho que te quiero, y lo mucho que estoy agradecida por todas las cosas que has hecho, por aquellas cosas que sólo ambos entendemos; de las cuales sólo nosotros sabemos. Eres una persona increíblemente especial para mí. Siempre has estado a mi lado, al lado de todos. Siempre has estado dispuesto a oírme. A perdonarme. A quererme. Eres fantástico. Eres simplemente tú, eso lo dice todo.
Hacia el año.
¿Por qué?
Hay veces como ésta donde extraño muchísimas cosas, cosas que decidí abandonar por una u otra razón completamente personal. Aquellas veces, como ésta, las detesto con toda mi alma.
Los recuerdos son capaces de hacerme viajar por todos los matices de la tristeza hasta llegar a los más oscuros, donde ya he perdido el control, donde me dejo llevar por la angustia. Donde me detengo, envuelta por sombras incorpóreas, y me pregunto: ¿fue mi culpa?. No encuentro respuesta. No la encontraré por más que me esfuerce. ¿Acaso mis equivocaciones me llevaron a mi propia perdición?, ¿me alejaron de esas personas que tanto quise?
Realmente no lo sé.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






