Los sueños son sumamente frágiles, como una pluma a la deriva, danzando en las ondulaciones del viento, perdiéndose en la inmensidad del mundo. Las palabras pueden fortalecerlos o romperlos en miles de minúsculos trozos, pero además todo depende de nosotros mismos. Lo que sueñas no se cumplirá tan sólo con desearlo o decirlo. Debes trabajar, esforzarte, y tener fé en lo que crees. Siempre es importante confiar en tus capacidades, así jamás lograrán destruirte.
sábado, febrero 25, 2012
Es increíble como tu vida puede cambiar de un día a otro por la razón más sencilla. Tus creencias han dejado de ser las mismas; las sonrisas son distintas; a veces, las lágrimas dejan de ser amargas. Pueden dejar de ser el reflejo de tu tristeza, y todo por algo tan dulcemente extraño. Soy dichosa. Las palabras ajenas no son importantes. Soy dichosa, gracias a ti.
domingo, febrero 19, 2012
Hasta que no cumples la mayoría de edad, la gente no te toma muy en serio. Quiero decir, te ven como una mocosa melodramática, la que siempre está protagonizando una comedia. Aún no eres lo suficientemente "grande" como para ser profunda, creen ellos. ¿Será nuestra propia culpa? Mostrarnos gran parte del tiempo inmaduros, negarnos a observar la vida con detenimiento, consciencia, respeto, madurez y amor. Mi teoría, posiblemente, podrá ser comprobada con el pasar de los años, con el crecimiento, a la vez que aprenda a comprender a los de mi entorno. No debo apresurarme, exagerar ni afligirme. Intentaré endurecer mi débil coraza; a guardarme esas cosas. Al final he concluido que no se atreven a verte con el corazón, que no ven que para los sentimientos no existen razas, orígenes, culturas, inclinaciones, gustos ni edades. ¡Veamos si termino por equivocarme! Honestamente, espero que sí.
lunes, febrero 13, 2012
¡Feliz cumpleaños, Prince!
No puedo evitarlo. Esta foto es una de mis favoritas.
Ya 15 años. Me sorprende lo rápido que puede volar el tiempo, casi sin que nosotros nos enteremos. Aún recuerdo la primera vez que los conocí y lo triste que estaba por lo sucedido, no dejaba de rezar por ustedes, de enviarles fuerzas desde una distancia bastante grande. Eso no ha cambiado. A pesar de que la línea de edad que nos separa sea finísima, no puedo dejar de verles con mucho orgullo. Perder a alguien siempre es difícil, seamos jóvenes o no; el proceso de recuperación también parece ser complicado de llevar. Sin embargo, ustedes no se dieron por vencidos. Ahí se ve la sangre Jackson. El levantarse cada vez que los empujan, el hacer oídos sordos a las palabras ignorantes y continuar con el trayecto.
Estoy contentísima por todos los logros. Las buenas calificaciones, los sueños por cumplir. No espero, sé que triunfarán en todo lo que se propongan, y que su padre siempre estará allí. Uno realmente se va cuando se le olvida. Por eso Michael no se irá nunca.
Muchas bendiciones y buenos deseos, Prince.
domingo, febrero 12, 2012
1963 — Siempre.
Cortesía de Tumblr
Había acabado de cenar cuando me enteré. Soy de esas personas que se abstienen a ver noticias en cualquier minuto del día, así que mi fuente fue un comentario de facebook por parte de un grupo de Michael. Una de las reacciones más obvias es no creérselo o por lo menos dudar durante unos pocos segundos; por eso me lancé a buscar rápidamente en Google. Algunos sitios de prensa junto a Wikipedia se encargaron de confirmarlo. Whitney Houston, la voz, había fallecido a los 48 años. ¿Causas? Como la mayoría de las ocasiones, nadie sabe nada.
En seguida, los recuerdos comenzaron a llegar como una ola, rompiéndose en mi cráneo. Todo me hizo pensar nuevamente en aquél 25 de Junio. Los medios colmándonos con la noticia; algunos se daban la fastidiosa tarea de comparar ambas muertes. El eco era interminable, resonaba en cada rincón. Parecía ser un hecho el cual estabas obligado a tragarte, a aceptarlo sin más. Una verdad que muchos querían disfrazar de mentira.
Nunca fui una gran fan de Whitney, pero como Mike, marcó cierta etapa. Ella conscientemente, él casi de manera inconsciente. Mis recuerdos de Whitney eran frescos y de una edad más avanzada; en cambio los primeros que tuve de Michael eran un tanto borrosos, de hace algunos años atrás. Mi canción favorita era, y sigue siendo, I Will Always Love You, algo típico. En el DVD de vídeos de los ochenta perteneciente a mi padre siempre aparecía.
Tan sólo espero que la familia, los fans, estén bien. Muchos sabemos lo que se siente. Simplemente queda ser fuertes y aguantar.
Otro talento que se va, otro ciclo que se termina; otra estrella que nace en el firmamento.
Quizás tomó decisiones equivocadas respecto a su vida personal, sin embargo eso no la hace mala persona.
1963 — Siempre.
viernes, febrero 10, 2012
Estoy increíblemente orgullosa de ti, Mike. Fuiste culpado de algo terrible que jamás serías capaz de hacer, tu verdad fue ignorada, la mano de la avaricia te acarició con sus dedos grotescos, dejando marcas de tortura en la piel de tu inocencia, y aún así lo lograste. Conseguiste levantarte nuevamente. Hay más cosas aparte de los reconocimientos o la impecable música. Eres una de las personas más fuertes que existe. Te quiero muchísimo, ángel.
miércoles, febrero 08, 2012
Las memorias.
Oh, ¡cuánto me alegra haber olvidado aquellos sentimientos por ti! Honestamente, no te reconozco. No logro hallar la dulzura de la cual presumías en tu nueva persona, y eso durante meses causó una pequeña llaga profunda en los recueros más bellos sobre ti, los que ahora son simples fantasmas provenientes de la oscuridad más temible. Admiraba tu intocable (supuestamente) belleza interior, una cualidad que muy pocas personas mantienen. ¿Por qué te dejaste contaminar por ese par de estúpidos?
Recuerdos, parte II.
La lluvia cae lentamente
La lluvia cae lentamente, calándome hondo.
Cala mi ser con crueldad,
igual como tus lágrimas lo hicieron anoche.
No me di cuenta del daño que causé.
Ahora me arrepiento, me arrepiento inmensamente.
Tus promesas son látigos que quedan marcados
en mi piel, en mi piel repugnante, testigo de tu dulzura.
No volverás, gritaste. ¿Ni aunque muera de dolor regresarás?
Tu nombre jamás ha dolido tanto.
Tu perfume me es necesario como el oxígeno.
Y tu voz, como la llave perteneciente a mi
inmunda celda de penurias, donde en las penumbras descanso.
Te llevaste mis sueños contigo, en aquel bolso
donde guardábamos nuestros recuerdos.
Donde yacen las pruebas de que sabía sonreír.
Sonreír, antes de que te fueras.
Me acerco a la ventana donde nos dimos el primer beso
y la última mirada. Donde nuestro amor se transformó en cenizas
que no renacerán como el ave fénix.
La lluvia cae lentamente, y tú aún no regresas.
Recuerdos
Lección del día: No hagas planes. Dije que subiría con mucha más frecuencia, pero mi inspiración, por enésima vez, me ha abandonado. Por eso subiré algunos cuentos, fragmentos o poemas que ya tengo escritos desde hace algún tiempo.
Luego de haberme vestido y desayunado, bajé por las escaleras de madera hacia la sala de estar, donde estaban todas mis escopetas y claro, los premios que había conseguido gracias a ellas.
Me acerqué a la repisa, buscando detenidamente la escopeta adecuada. Tenía el presentimiento de que ese día sería especial.
Agarré una entre mis manos. Era mi compañera. El arma que me había hecho el gran cazador que era. Mi sonrisa se ensanchó.
Ya listo, abrí la puerta. El viento acarició suavemente mi rostro, a la vez que también alborotaba mi corto cabello castaño. La emoción recorría cada parte de mi ser.
Caminé hacia el bosque más cercano. Aquel bosque que casi era mi terreno. Allí la mayoría de los animales me conocían, sabían quién era, o por lo menos, eso deducía por su reacción típica al verme: salir corriendo con espanto.
«Estupideces» Me dije, dispuesto a
dispararle.
No lo logré. Ni siquiera fui capaz de apretar el gatillo. Lancé el arma al suelo y mi cuerpo le siguió, chocando contra el pasto seco del bosque.
Inhalé con cierta dificultad. Mis latidos cada vez se hacían más dolorosos. No sólo le quité la vida a unos pobres seres por diversión. Les arrebaté a su familia.
Empezaré con un cuento que a primera vista me pareció muy simple, sin embargo ahora es uno de mis favoritos, y uno de los mejores recuerdos del 2011. Lo escribí primero para una tarea de lenguaje, luego mi profesora insistió en enviarlo a un concurso llevado a cabo por la Universidad de Playa Ancha. Fue una espera bastante larga. Los resultados habían sido pospuestos, fechados para la próxima semana, luego la siguiente y así. Finalmente, los entregaron. Había ganado el tercer lugar, una felicitación de la cámara de diputados que descansa en mi cómoda y un espacio para mi cuento en el libro del concurso. Es la diferencia entre mi participación en los concursos programados por mi liceo y esto. Le tengo un cariño muy especial.
Tan sólo
un disparo.
Como siempre, me levanté temprano por la mañana. Miré por la ventana
de mi habitación y esbocé una sonrisa. Era el día perfecto para salir de caza.
Luego de haberme vestido y desayunado, bajé por las escaleras de madera hacia la sala de estar, donde estaban todas mis escopetas y claro, los premios que había conseguido gracias a ellas.
Me acerqué a la repisa, buscando detenidamente la escopeta adecuada. Tenía el presentimiento de que ese día sería especial.
Agarré una entre mis manos. Era mi compañera. El arma que me había hecho el gran cazador que era. Mi sonrisa se ensanchó.
Ya listo, abrí la puerta. El viento acarició suavemente mi rostro, a la vez que también alborotaba mi corto cabello castaño. La emoción recorría cada parte de mi ser.
Caminé hacia el bosque más cercano. Aquel bosque que casi era mi terreno. Allí la mayoría de los animales me conocían, sabían quién era, o por lo menos, eso deducía por su reacción típica al verme: salir corriendo con espanto.
El pasto crujía bajo mis pies. El silencio reinaba en el bosque. Era tan
silencioso que no me era necesario tanto esfuerzo para oír mis latidos. Respiré
hondo.
Lo ví. Grandioso, impecable. Se acercaba hacia mí con ese caminar
elegante, tan característico. Al parecer, no me conocía, porque se veía
decidido. No titubeó en ningún instante. Ni yo tampoco. Era ahora o nunca.
Le apunté con la escopeta. Él comenzó a alejarse de a poco. Mi dedo
tocó el gatillo aún sin apretarlo. Sin embargo, no duré mucho de esa forma.
El disparo resonó por todo el lugar. Después de unos segundos, fue
reemplazado por un golpe en seco, avisándome que había dado en el blanco.
«Zorro Chileno» susurré, orgulloso. No cabía duda de que mi sala de estar se vería
estupenda con su cabeza.
De repente, más zorros chilenos se
acercaron a mí. Quizás venían a vengarlo. Los analicé con la mirada, no eran
muchos. Sería como quitarle un dulce a un bebé, así de sencillo.
Fue rápido. Cuando miré al frente, sólo
quedaba uno. No era un zorro adulto. Volví a levantar el brazo con la escopeta
y le apunté. Pensé que sería igual de veloz que la vez anterior. Pero mi
pensamiento era equívoco.
Me quedé helado. Mi sonrisa se había
extinguido. Estuve así durante bastante tiempo, dudoso.
Quedaba poco. Sólo faltaba un disparo y todo llegaría a su fin. Un
disparo, nada más. Pude hacerlo millones de veces, ésta ocasión no sería la
excepción.
No lo logré. Ni siquiera fui capaz de apretar el gatillo. Lancé el arma al suelo y mi cuerpo le siguió, chocando contra el pasto seco del bosque.
Inhalé con cierta dificultad. Mis latidos cada vez se hacían más dolorosos. No sólo le quité la vida a unos pobres seres por diversión. Les arrebaté a su familia.
Estuve a escasos centímetros de asesinarle, no obstante, la imagen del
pequeño zorro gimiendo con tristeza y mirando a sus familiares desangrados fue
más fuerte. En ese instante, una pregunta que marcaría el fin de mi cruel
pasatiempo se formuló en mi mente.
¿Qué pasaría si
tú fueras el pequeño zorro y te quitaran a toda tu familia, te quitaran todo lo
que tienes por puro placer, por pura diversión?
Mis ojos se llenaron de lágrimas. Solían hacerlo casi siempre, pero
esa vez no eran de alegría. Me sentía avergonzado, asqueado de mí mismo, de mis
acciones y de las demás personas que eran como yo, que eran así de despiadadas,
de insensibles, de repugnantes.
Me levanté del suelo, observando mi arma con odio. La abandoné allí,
en el bosque que solía ser mi terreno. El terreno de un ser despreciable.
Seguramente al llegar a casa haría lo mismo con el resto de las escopetas.
Me dí media vuelta y salí corriendo como un cobarde.
Desde ese día, no volví a cazar más. Sin embargo, no me deshice de mis
“premios”, ya que durante el resto de mi vida, ellos me recordarían el ser
asqueroso que fui.
Fin.
miércoles, febrero 01, 2012
Two words: Michael Jackson.
¡Tantas lunas! Hacia bastante tiempo que no subía entrada alguna y realmente lamento haber abandonado de semejante manera la página donde he plasmado mis pensamientos, mis ideales, mis críticas. En otras palabras, he plasmado un trozo de mí. No obstante, eso cambiará. Esta es la entrada perfecta para mi regreso. El episodio tributo a Mike.
Debido a la gracia de Internet, no ha sido necesario esperar dos semanas más para ver el estreno en FOX. Simplemente ir a Cuevana, y ser paciente, pues el episodio fue subido recién a las 3:22 de la madrugada, sin subtítulos. Original. Por eso decidí verlo hoy a primera hora cuando despertase; el esfuerzo era doble al intentar comprender todo lo que decían. Mis neuronas no estaban para ello.
En fin, a las 11:29, más o menos, corrí a encender mi laptop. Me sentía emocionada y muy, muy alegre. Desde el juicio que no vivía esto; todo eran noticias sobre las malditas fotos, sobre Murray y sus cuatro años, sobre los "¿Para qué? Si nada nos devolverá a Michael". No sé si alguien más lo compartiese, pero sentía asfixia. Afortunadamente, las nubes grises han decidido por tomarse un descanso.
Por suerte mi conexión también es jacksonera, porque no se cayó en ningún instante. Lo dejé cargando para que no se congelase a mitad de camino y cuando ví que la barra estaba lo suficientemente larga, lo coloqué en play.
Resumiendo, me encantó. El cast y la producción se habían esforzado muchísimo, se notaba. Amé el cover de Human Nature y el dúo Sebastian/Santana en Smooth Criminal con los cellos. Eso sí, en los últimos minutos me puse demasiado sensible. Quería llorar. El "You have to understand Michael", el número de Black or White. Además, fuera del episodio, el facebook oficial de Glee lleno de Michael, usaban el "OMJ!" o el "Glehee", foros con imágenes de Mike, ¡Esa es la magia Michael Jackson! La unión y el amor. Estoy sumamente orgullosa de ser jacksonera.
(Perdonen si no he logrado explicarme bien. Mi estilo ha sido invadido por la pereza.)
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