Me encanta cuando sonríes porque aparecen esa especie de hoyuelos en tus mejillas rebosantes, tus ojos comienzan a brillar de manera intensa y tu rostro se ve más hermoso que nunca. Eres una delicia, sobre todo cuando aquel pequeño niño travieso se escapa y juega, juega con alegría. Eres, simplemente,
mi eterno delirio.
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