Los que me conocen bien sabrán que no soy partidaria a la idea de escoger una sola Era. Todas tienen ese qué-se-yo que me hacen adorarlas; porque, al final, Michael ha sido el mismo chico dulce, inocente y de alma pura hasta su último suspiro. Lo único que cambió fue su cuerpo, pero jamás su esencia que nos hace amarlo de esta manera tan profunda. Sin embargo, la Era Bad me tiene loquísima. Mis razones, por supuesto, son muy diferentes a las de los demás jacksoneros. No es porque se vea más guapo, o porque ese tono cobrizo sea exquisito —bueno, lo admito, claro que lo pienso—. Nope. Es por la simple razón de que se ve feliz. Claro, ¡en todas las Eras se ve Feliz! Dirán, pensando que soy una estúpida, pero en la Era Bad le veo distinto. Tal vez sea porque estaba en sus mejores años, porque finalmente había logrado escapar del bulldog de Joseph y logró volver realidad su sueño, esculpido en el mágico y bello Neverland. En todas las fotos que he visto de esta Era, le he notado "rellenito", un poquito más saludable. ¡Adoro la carita redonda que tenía! Y a mi parecer, su cuerpo poseía las proporciones perfectas: ni muy delgado, ni muy gordo. Estaba en el punto exacto.
Anyway, nunca podré elegir una Era como favorita. Siempre lo amaré, tal como es.

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