No puedo evitarlo. Esta foto es una de mis favoritas.
Ya 15 años. Me sorprende lo rápido que puede volar el tiempo, casi sin que nosotros nos enteremos. Aún recuerdo la primera vez que los conocí y lo triste que estaba por lo sucedido, no dejaba de rezar por ustedes, de enviarles fuerzas desde una distancia bastante grande. Eso no ha cambiado. A pesar de que la línea de edad que nos separa sea finísima, no puedo dejar de verles con mucho orgullo. Perder a alguien siempre es difícil, seamos jóvenes o no; el proceso de recuperación también parece ser complicado de llevar. Sin embargo, ustedes no se dieron por vencidos. Ahí se ve la sangre Jackson. El levantarse cada vez que los empujan, el hacer oídos sordos a las palabras ignorantes y continuar con el trayecto.
Estoy contentísima por todos los logros. Las buenas calificaciones, los sueños por cumplir. No espero, sé que triunfarán en todo lo que se propongan, y que su padre siempre estará allí. Uno realmente se va cuando se le olvida. Por eso Michael no se irá nunca.
Muchas bendiciones y buenos deseos, Prince.

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