Para mí, es terrible cuando alguien te decepciona, pero es mucho más horroroso cuando tú decepcionas a alguien, sea quien sea. No ha sido por algo "grave", aunque en mi definición lo que sucedió fue gravísimo; sin embargo, otra gente lo clasifica como algo que les ha sucedido a todos. Yo ya no sé qué pensar, lo único que si sé, es que sólo con una palabra muy utilizada me han tirado el orgullo por los suelos. Tal vez no sea eso lo que realmente me contagió de un sentimiento que no sufro con frecuencia, mas, cuando lo sufro, me parece horrendo, increíble; quizás sea el mero hecho de que, por decirlo así, le fallé a alguien y también me fallé a mí misma, sea o no mi culpa.
Se preguntarán de qué hablo, ¿cierto? Lo explicaré: tuve un 4,9 en una asignatura que me iba bastante bien. Me sorprendió porque... ¡estudié! Puse la atención necesaria en todas las clases, a pesar de que lo que estábamos viendo tenía un enorme efecto somnífero en mí. Me prometí mejorar no sin antes cuestionarle a mi profesora respecto a lo ocurrido. Cuando llegó el momento de hablar lo único que recibí de ella fue: "Me decepcionaron", refiriéndose a otro compañero mío que también obtuvo una calificación baja, aunque, ¡todos la obtuvieron! La calificación más alta fue un 5,4 (A todo esto, hablo en calificaciones chilenas). Ya van dos veces que una profesora me dice éso. Mi mamá dijo que me calmara, que no era mi culpa en lo absoluto, que hay días buenos y malos.
Ahora creo que deberé luchar sólo por la gente que siempre está allí a pesar de todo, la que no ha perdido la fe en mí, porque si por una sola calificación baja me dicen que los decepcioné... sé que no podré contar con ellos nunca.
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