Antes de que repita 'Amen' en su casa o lugar de culto, piense y recuerde. Un niño está escuchando.
- Mary Griffith
En casa es normal que veamos película a la hora de reuniones -almuerzos, meriendas-. Podría atreverme a decir que es una tradición, de hecho. Y siempre estamos dispuestas a probar algo más del séptimo arte, otra creación más antes de que pase totalmente desapercibida ante nuestros ojos. Esta noche tocó una producción de Lifetime, las que siempre suelen dar en el Universal, llamada Prayers for Bobby (Plegarias para Bobby). El nombre resulta desconcertante, aunque puede revelar algo de la trama. Sólo algo.
La película está basada en la novela homónima por Leroy Aarons (Periodista, escritor y activista del NLGJA) que, a su vez, se encuentra inspirada en un hecho ocurrido a término de los setenta y comienzo de los ochenta. Mary Griffith era una cristiana devota, quien inculcó todas las enseñanzas conservadoras de la Iglesia Presbiteriana a sus hijos al criarlos. Uno de ellos era Bobby, que resultó ser homosexual. Se podría decir que su madre lo martirizaba cada día con sus amenazas de pecado, de la palabra de Dios, de todo lo que la institución religiosa le había dicho. Eso, en conjunto a la depresión y el odio a sí mismo que el muchacho sufría, lo llevó a cometer suicidio lanzándose de un puente en la carretera. Su muerte fue instantánea. Para Mary, el fallecimiento de su hijo significó cuestionarse sus creencias, y experimentar el remordimiento, culpándose de lo ocurrido. Luego de un viaje emocional, psicológico, acompañada de un reverendo que la convence de asistir a una reunión de PFLAG, Mary acogió un cambio en su vida y su forma de apreciar el tema. Dejó de interpretar a la Biblia tan literalmente, dejó de tomar a la homosexualidad como una abominación, y por el recuerdo de Bobby, formó parte de la lucha por los derechos de Gays y Lesbianas, dando discursos y asistiendo a desfiles del orgullo Gay en San Francisco.
Esa fue la historia de Mary Griffith. Alguien que hizo el cambio dentro de sí misma. No todos los héroes, no todos los activistas, no todos los luchadores nacen de esa forma. No todos nacen siendo lo que ahora son. Pero se puede cambiar. Nunca es demasiado tarde.

No hay comentarios:
Publicar un comentario