sábado, marzo 16, 2013

Sexo, sexo.

Este año escogí formar parte del taller de Muralismo y Graffiti, y ayer tuvimos la primera clase. El principio fue más que nada algo teórico, ésas introducciones que siempre te hacen falta para realmente unirte a la forma práctica, pero como nos quedó tiempo decidimos salir a ver unos cuántos graffitis. Valparaíso, cabe decir, es casi un museo artístico-callejero. Lo malo es que uno está tan acostumbrado a vivir rutinariamente en lugares de susodicha índole que no se da cuenta. No los aprecia y los ve como algo cotidiano, que va a estar ahí y punto. El Viernes fue distinto. Por fin me dí el trabajo, o mejor dicho el placer, de decodificar cada uno de esos murales y graffitis bellísimos, pintados a partir de ideas ingeniosas que te llegan ante las necesidades espirituales. Eso sí, vi uno que, a pesar de ser "simple" y que a muchos hubiese podido parecerle indigno, todavía me hace eco dentro de la cabeza. Y mis dedos ronronean, pidiéndome escribir. Escribir, estoy sedienta de escritura y uniré todas mis ideas, usaré esto, para liberarme. 

La obra en cuestión trataba sobre la masturbación femenina. No había ninguna crítica explícita, ninguna frase que reclamara a una sociedad ya casi muda y sorda. Sin embargo, estaba allí. Una mujer tocándose de manera propia e íntima, normal. Autodescubriéndose, flotando en el sexo. Porque el masturbarse no es solamente de hombres y me asusta que muy pocos de mis compañeros sepan eso. Un día, durante una clase de educación psicológica y sexual, nos preguntaron si todos sabíamos que las chicas también podían "tocarse a sí mismas". Masturbarse, diciéndolo de un modo sin tapujos ni timideces innecesarias. Fui una de las pocas que sabía. Así está, por lo menos, Chile. Probablemente así esté también el mundo. Porque las mujeres, nosotras, podemos votar y tener opinión, podemos ocupar cargos públicos y ya se nos respeta mucho más que antes; pero referente al sexo, a nuestro sexo, a nuestro hambre estamos obligadas a cohibirnos. A ser sexualmente sumisas, porque si no lo eres te toman por puta o por zorra y te arruinan la vida. Y, vamos, que no nada más los hombres tienen ese pensamiento retrógada. Las mujeres pueden ser bien machistas e hipócritas, porque algunas se llaman feministas y ahí están, degradando a otras por no caber en sus ideas y bocetos.

No voy a mentir, también es posible de que yo sea cínica y bastante hipócrita, porque mi punto de vista sobre la liberación sexual femenina se pierde al ver a una mujer semidesnuda en la portada de una revista, mostrando culo y senos y gestos obscenos. No me gusta. La sexualidad la veo secreta, aunque presente. Es tu acto, a los demás no les interesa. Pero ya lo tomaremos como otro tema, que después serpenteo por conceptos y ejes y pierdo el tópico. 

Claro, lo dice la que intentaba minutos antes escribir porno. Ejem, ejem.

Las mujeres no somos siempre inocentes y, como diría una excelente escritora llamada Mordaz, no olemos a flores. Si el hombre tiene pensamientos "sucios", date cuenta que nosotras también (esto es común para los que conforman el MJFandom, es regla general saber que las 'féminas' pueden ponerse muy, MUY cachondas y no arrepentirse). Queremos, deseamos. También las mujeres aprecian sus pechos, o la cintura, o cualquier parte del cuerpo, de su cuerpo, del cuerpo del que todos somos dueños individuales y nadie tiene la suficiente influencia como para controlarlo. A veces esa anatomía nos resulta casi mística, milagrosa y admirable. Sentir cosas así no es pecado, discúlpenme. Desear al sexo opuesto o al mismo sexo, o desear ambos, no es pecado. 

El sexo me sabe poético, pero, asimismo, me parece llano. Sin vueltas. A veces escribo sobre el acto, sobre las lobas que se visten de hienas y los lobos, y no me avergüenzo. Podré parecerte repugnante, una depravada de escasos escrúpulos. De acuerdo. Esta mente es mía, esta boca es mía, y los dedos también me pertenecen. 

No somos caperucitas rojas*. No tenemos una flor ni una cueva sagrada entre las piernas. Esas son chorradas.






*Inspiración sacada de un cuento de dos partes escrito por la anteriormente nombrada Mordaz, en livejournal. "La loba roja", se llama. Pondría los links pero me da flojera.    


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