domingo, octubre 21, 2012

De estereotipos y otras tonterías del humano.

Es extraño, pero la crítica hacia mi entorno siempre me inspira a escribir. Y creo que, lo que he visto durante este tiempo, es la inspiración más grande de todas. Me hace confiar en que puedo comunicar un mensaje, tener otra lucha más, o simplemente que poseo un ego de magnitudes enormes. 

Sea como sea, no puedo quedarme callada. Forma parte de mi, quizás intolerable, personalidad. 

Estereotipos. Nunca un tema me ha fastidiado más, porque justamente varios años de burlas escolares se deben a esta curiosa palabrilla. El que la gente nos dé nombres, nos etiquete desde su infalible punto de vista, y que por naturaleza estemos condenados a no abandonarlo. Lo intentamos, pero para ellos lo seremos hasta el día de nuestra muerte. Se mostrarán asombrados al no verte como una de sus prosaicas imágenes; luego, probablemente, terminarán por reírse de ti a razón de no querer calzarlas. Serás un fenómeno, porque no quieres contentarlos. 

Hay montones. Los más famosos: el nerd que por estudiar es un inadaptado o fracasado; el judío que jamás dejará de mentir y aprovecharse de nosotros; el de las personas de color; el de las etnias; el de los homosexuales, que son "mujeres"; el que todos los hombres son estúpidos o no saben hacer dos cosas al mismo tiempo; que las mujeres son débiles, y, finalmente, que toda latinoamérica, todos los latinos, se reducen a México. Éstos son nada más que los que oigo, observo, día a día. 

¿No podemos vivir sin nivelar a otros?, ¿sin conocer la historia? Pues el estereotipar nace de la mismísima ignorancia. El prejuicio. Que si eres mexicano, usas sombrero y tienes bigote, además de cantar mariachi. Que si eres estadounidense, eres un cerdo capitalista y que vive de las conspiraciones. Que América no es ni norteamérica ni sudamérica, es Estados Unidos. Hasta los comúnes, ésos que de los cuales no podemos salvarnos: si eres gordo, es porque te gusta comer y comes como un puto puerco, punto. No puede ser por una enfermedad, por ansiedad, ¡no! Semejante caso si eres demasiado delgado; anoréxico, y te callas... 

Se está sobrepasando el límite. Y eso que los estereotipos NO DEBERÍAN EXISTIR. 

Seamos más que eso, porque nada nos lo impide. 

También me recuerda a las batallitas de youtube que están a la orden del día. Una pequeña parte de españoles y una pequeña parte de latinoamericanos, luchando hasta extenuarse por cuál doblaje es mejor. Los primeros, terminan su jugada argumentando que: ellos nos conquistaron, ellos nos dominaron, por ellos nuestro lenguaje existe y por ellos no continuamos siendo 'indios'. Afortunadamente, y como siempre lo digo, ¡no son todos! 

Pero después platicaré sobre ese tema, o no paro, que ahí meten otros temas más que detesto: la supuesta superioridad por algo que pasó hace siglos, y el odio que ésto conlleva hacia las etnias. 

Ñañaña. 

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